«Los planes generales ya no funcionan»

Entrevista > Rafael Martínez-Campillo García / Abogado (Orihuela, 23-abril-1953)

- Escrito el 05 agosto, 2018, 10:00 am
19 mins
Según Martínez-Campillo, la reconstrucción de espacios públicos, transformándolos en espacios de encuentro y convivencia, es la clave para el futuro de las poblaciones costeras del sur de la provincia

Rafael Martínez-Campillo es abogado y diplomado técnico Urbanista, con amplia experiencia en el funcionamiento de la Administración pública tanto desde dentro, como a través del asesoramiento jurídico a muchos ayuntamientos de la Vega Baja.

En su etapa política con el CDS participó activamente en las Cortes Generales en temas como la televisión por satélite o el Plan Nacional y la ordenación de las Telecomunicaciones, entre otros muchos temas

Empezando por el urbanismo. Se ha construido en esta zona de manera bastante anárquica, ¿cómo se ha gestionado hasta ahora y cuál consideras que debería ser el futuro?

Esa es la gran pregunta que debería estar haciéndose la provincia de Alicante, especialmente en el sur. Aquí no existen hoteles, existe turismo residencial que es construir viviendas para terceros que vienen de manera estacional o permanente. Eso se ha hecho muy bien por parte de algunas empresas, pero muy mal por parte de otras, y a nivel de administraciones públicas ha sido un desastre.

Hoy tenemos encima de la mesa ese fenómeno que dura muchos años y que además da empleo al 90%. ¿Cómo se resuelve eso? Hay que hacer un trabajo de introspección que es el de la construcción urbana de lo que existe, más pequeños progresos o avances en nuevos solares que se puedan hacer.

Eso sería casi una reconstrucción, por así decirlo.

Una reconstrucción de los espacios públicos. No puedes hacer una suma de casas y esperar que de eso salga algo bueno, porque sería un caos. Aquí lo que falta son centros urbanos, espacios públicos que se pueden ahora hacer mediante microcirugía urbanística, y eso, junto con los grandes mundos de servicios que supondrá el atender las viviendas que no están habitadas durante gran parte del invierno o del verano en algunos casos, y atender a la gran población de tercera edad que son los dueños de esas viviendas…

Todo eso es una cantidad de empleo inmensa, siempre y cuando se atienda. Por ejemplo en la Vega Baja ha habido un fenómeno impresionante, el llamado Zenia Boulevard. ¿Por qué tiene tanto éxito? ¿Porque es un gran centro comercial? No solamente, sino porque es el gran lugar de encuentro en un sitio donde no existe lugar de encuentro, y el urbanismo consiste en formar espacios de encuentro y convivencia, que es lo que no se hizo.

Imagino que cuando se construía no se estaba pensando en la sostenibilidad y en que la expansión sin criterio luego exige servicios de todo tipo como limpieza, policía, iluminación, etc.

Es muy complicado, pero ahora viene ese gran periodo de reconstrucción y el tema no está en hacer o no hacer, sino en hacerlo bien. ¿Hay que crecer más despacio? Por supuesto. ¿Hay que crecer en lugares donde se ayude a formar ciudad? Por supuesto. Pero, sobre todo, hay que reinventar todo lo hecho mediante la reconstrucción de espacios públicos. Estos no pueden ser solamente las calles por donde van los coches, sino también pequeñas plazas, espacios de convivencia y equipamientos públicos.

La costa, sobre todo el turismo residencial desde Alicante hasta Orihuela, necesita esa reconstrucción, y eso también conlleva empleo laboral en materia de servicios. Y luego está el hábitat; vinieron aquí con 60 años y ahora que tienen 80 necesitan vivir algo más que solos en sus casas. Necesitan rehabilitación, cuidados y una gran población sanitaria y de atención social, que no la hay, por lo que la tienen que buscar de una forma dispersa, yendo por caminos llenos de coches y el resultado es horrible.

Dicen que España no es un estado autonómico, sino un estado municipal, y puede que tengan razón. Los alemanes, en 1953, tenían 8.000 municipios y hoy tienen poco más de 3.000 porque decidieron respetar la idiosincrasia histórica de cada núcleo, pero con una administración por cada varios municipios.

Pero para esa rehabilitación harían falta muchos recursos públicos.
«El espacio público no significa el empleo de fondos públicos, sino de dinero privado en espacios públicos»

Y privados, porque la gran cantidad de dinero que se recoge del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) de la costa y las actividades comunitarias tendría que revertir en buena parte a eso, y no lo está haciendo. El espacio público no significa el empleo de fondos públicos, sino el empleo de dinero privado en espacios públicos, que es lo que no se ha hecho hasta ahora, y no basta con grandes zonas verdes.

Una pequeña plaza con tres árboles y una fuente hace más por la integridad, la seguridad y el nuevo urbanismo de la costa que un gran espacio que luego queda abandonado. Un gran espacio comunitario para los extranjeros, dedicado a centros de administración, iglesias y demás para que ellos vayan, se reúnan, programen actividades, etc. Pero no tienen nada.

¿Y la construcción hotelera dentro de esa reforma en las poblaciones sería algo posible?
«Va a ser muy difícil que zonas como esta pasen de un monocultivo, como es el turismo residencial, al turismo hotelero»

No depende de ti ni de lo público, sino de los turoperadores. Va a ser muy difícil que zonas como esta pasen de un monocultivo, como es el turismo residencial, al turismo hotelero. Habrá más hoteles, pero son esos turoperadores los que deciden dónde te van a llevar. Si quieres ir a Costa Rica, te llevan a determinadas ciudades y a otras no. Si quieres ir a Alicante, te pueden llevar a Benidorm pero no te llevan a un hotel del sur de Alicante porque piensan que no tiene interés, hoy por hoy.

El mundo hotelero tendrá que avanzar ahí y ya empieza a haber empresas serias con mucha solvencia, frente a un mundo que lo único que hacía era acaparar los inmuebles rústicos antiguos de la costa y darles un pase. Habrá que seguir haciendo pequeñas construcciones o urbanizaciones integradas en la nueva red pública y eso no es tan difícil, es cuestión de rodearse de buenos expertos y urbanistas.

Debido a las leyes nacionales los ayuntamientos se han visto imposibilitados para hacer ciertas inversiones aun teniendo superávit. Esto también complica la gestión…

Tiene que haber un control para aquellos ayuntamientos que quieran tener un Rolex (se llamaba tener un Rolex a llamar, por ejemplo, a Norman Foster para que te haga una obra). ¿Para qué tener un Rolex que te hipoteca el presupuesto durante 15 años? Esas son las cosas que llevaron a Montoro a intervenir, y ahora hay que devolverles esa autonomía, pero controlada.

Ya está bien de contratar a tanto personal y asesor innecesario y hay que dedicarse a la inversión. Tú da a la empresa privada la posibilidad de que creen una forma comercial, y verás como ésta te hace el equipamiento, y tú pones la directriz y el modelo.

Hablando de personal público, parece que faltan personas para asumir toda la carga que se está dando a los ayuntamientos, como las leyes de transparencia o la de contratación.
«En la Administración hay una gran concentración de personal no preparado y un déficit de contratación de personal preparado»

Hay una gran concentración de personal no preparado y un déficit de contratación de personal preparado. Yo lo he vivido en la administración local donde éramos unos pocos técnicos y muchísimos auxiliares; se dedica poco a las personas preparadas. Sobre las complicaciones que puedan existir es que hay que tener en cuenta que en 120 municipios vive el 95% de la población española y el otro 5% lo hace distribuido entre los 8.000 municipios restantes. Eso es insostenible. La nueva planta municipal es necesaria en España; es un objetivo a muchos años vista, pero empecemos ya.

«Que en España el 95% de la población resida en 120 municipios y el 5% lo haga entre los 8.000 restantes, es insostenible»

Luego hay temas como las licitaciones públicas que yo no comprendo que estén a nivel municipal, es más, creo que son una fuente de corrupción inmensa a nivel local. Pienso que debería haber unos grandes tribunales muy especializados en materia de contratación a nivel comarcal, provincial o territorial amplio. Así se podría abordar cualquier contratación que le pusiera un ayuntamiento rápidamente con su propia estructura mediante especialistas de verdad.

O sea, que la propuesta sea política pero la ejecución sea a través de tribunales especializados.

Efectivamente. Los Jurados Provinciales de Expropiación Forzosa fueron eso. Si se hubieran dedicado a eso esos tribunales habría sido maravilloso, pero de lo que nunca les ha acusado nadie es de corrupción porque ven problemas de precios o de expropiaciones de cualquier lugar de la provincia y ellos tan tranquilos, juzgando sin ningún tipo de interferencia.

¿El principal problema de la mayor parte de los ayuntamientos sigue siendo el urbanístico?
«Los concejales deben formar un consejo de administración que tome decisiones a nivel corporativo y no quienes ejecuten»

En esta zona, esencialmente sí. Que un ayuntamiento esté de medio año a un año para una licencia supone millones y millones de euros y de puestos de trabajo perdidos al cabo del año. Eso es impensable. Se tiene que crear un órgano gestor que lo gestione rápido.

¿Por qué los municipios han tomado la costumbre de convertirse en súper jefes de servicios? Un concejal de obra o el de fiestas, etc. deben ser los miembros de un consejo de administración, que tomen decisiones a nivel corporativo, pero que luego sea una administración gestora quien ejecute lo que ellos han decidido. Si se les paga no es porque estén ocho horas fichando como un trabajador, sino por sus ideas, su compromiso, sus viajes y sus esfuerzos en el consejo de administración. Lo actual hace que la pirámide se convierta en inútil, porque lo convierte en la teoría del favor. Todo ha sido por justificar unas horas y eso no debe ser así, para lo otro ya están los funcionarios, que para eso han sacado sus oposiciones y sus carreras.

¿Fue la liberación del suelo un problema en lugar de una solución?

Fabricar suelo es un proceso muy complejo, al margen de si está o no clasificado, porque si la gran conducción de agua, alcantarillado… no llega hasta allí, da igual lo que esté clasificado. Pero aquello fue un espejismo de especuladores, porque como el urbanismo tarda diez años desde que un plan nace hasta que se realiza, acaba naciendo muerto. Y entonces se ha convertido, en manos de ayuntamientos pequeños difíciles de gobernar, en un cuadro de precios, no en un urbanismo real.

El urbanismo real está hecho de actuaciones inmediatas, y entonces la clasificación del suelo era un engañabobos en épocas de boom económico para que los especuladores vinieran, compraran a dos y vendieran a los cinco minutos reales a cuatro.

¿El que no haya planes generales de ordenación urbana (PGOU) en condiciones puede estar perjudicando gravemente?

Si el plan general está actualizado, estupendo, pero los planes hoy tienen que ser instrumentos vivos permanentes y eso es imposible con las trabas burocráticas que tiene hoy España. Por tanto, solamente puedes aspirar a tener una especie de directrices generales de suelo urbano y unas directrices de suelo urbanizable que vas revisando anualmente. Pero los planes generales ya no funcionan, son un mundo muerto.

Cambiando de tema, ¿por qué hay tanto problema con las coberturas en toda la zona sur de la provincia?
«La forma en la que se ha gestionado en la zona el cableado para las telecomunicaciones solo lleva a un reino de taifas horrible»

Lo que ocurre es que se ha obviado la condición de interés público de las comunicaciones. Entonces, el grueso del negocio solo está en los grandes nodos o en las grandes ciudades, de manera que el resto quedan en manos de pequeños elementos locales que, con un cableado muchas veces lamentable, tolerado, no subterráneo como debe ser por las conducciones que tanto costaron a la ciudad, perciben una gran cantidad de dinero porque toman y absorben lo que producen terceros y eso solo lleva a un reino de taifas horrible.

Toda la zona está repleta de conducciones subterráneas no utilizadas. Los urbanizadores están obligados a hacer dichas conducciones y resulta que a lo mejor solamente una gran compañía las utiliza, los demás quieren ahorrarse el dinero y van haciendo pegotes en las fachadas y cableando a un ciudad. De hecho, una ciudad histórica como Orihuela está repleta de cables por todas partes. ¿Cómo es posible esto? ¿O que haya gente dando servicios ilegalmente en la costa?

¿Qué ha podido parar a las grandes compañías para no estar interesados en la zona?

El 60% de la población vive en la costa, desde Gerona a la Línea de la Concepción, y solamente en el hábitat que forma Torrevieja hasta Orihuela hay un millón de habitantes fijo. Pero siguen mirando esto como la playa de Madrid, y se encuentran con tal multitud de corporaciones locales que les da miedo. Entonces, si tuvieran pocos interlocutores pero buenos, les harían ver que aquí hay un negocio importante, serio y fiable.

Ahí estaría el papel de las poderosas corporaciones locales de las que hablo, no las actuales, que tendrían el punto de vista del servicio público que se debe realizar.

Desde los 14 años dedicado a esta profesión del periodismo en la que ha ejercido en todos los niveles, desde corresponsal a editor. En la actualidad es el director de los medios de comunicación AQUÍ.