FAOC: «Sin presupuestos, sigue la precariedad en la costa de Orihuela»

Los vecinos de la costa observan, con estupor, cómo la mayoría de los Ayuntamientos de nuestro entorno tienen sus presupuestos 2017 en fase de elaboración, con borradores públicos; o incluso ya aprobados, como los de San Pedro del Pinatar y San Miguel de las Salinas El principal obstáculo para la aprobación de los presupuestos del pasado año –los reparos puestos por el anterior interventor municipal- ha desaparecido. Y tampoco parece que, desde el punto de vista de la mayoría necesaria para su aprobación en pleno municipal, exista ningún problema, ya que el grupo municipal de Ciudadanos forma parte, en estos momentos, del equipo de gobierno. Sin embargo, la cruda realidad es que los presupuestos 2017 del Ayuntamiento de Orihuela, cuya tramitación se dijo empezaría en febrero pasado, brillan por su ausencia, cuando ha transcurrido la tercera parte del año. Es evidente que los trabajos de elaboración, aprobación en pleno (unos dos meses) y la puesta en marcha de las contrataciones y licitaciones, hará prácticamente imposible que las hipotéticas mejoras para la costa -que, esperamos, se deriven de los presupuestos 2017-, estén disponibles antes del último cuatrimestre del año. Si, desgraciadamente, nuestro pronóstico es acertado, nos instalaremos, -por tercer año consecutivo-, en la más absoluta precariedad, en lo que a servicios e infraestructuras para la costa se requiere. Las consecuencias de este incumplimiento por parte del equipo de gobierno son muy graves: No tendremos el Centro Cultural  tan necesario, que podría y debería construirse con el dinero de la venta de suelo público en la costa; más de la mitad de los parques y jardines de la costa seguirán sin ningún tipo de mantenimientos; nuestras playas continuarán a falta de unos trabajos mínimos de adecentamiento de accesos y mejora del mobiliario; los vecinos tendrán que seguir sufriendo la escasez de contenedores RSU en algunas zonas; los parques infantiles de la costa seguirán en su estado actual de abandono y a falta de cumplimiento de la moción municipal aprobada en 2015, que exigía su renovación; nuestros viales permanecerán, a falta de una operación asfalto, como un auténtico queso gruyere, dado el número de baches que tienen; y la recogida de RSU y contenedores de reciclaje seguirá prestándose con falta de puntualidad. Tampoco se llevarán a cabo las tan necesarias obras para evitar los daños que producen los episodios de lluvias torrenciales, tanto en las viviendas de los vecinos como en las infraestructuras públicas, que tendrán que esperar un año más; ni se acometerá las obras de acondicionamiento y reparación del paseo marítimo por la costa, más allá del apuntalamiento de acantilados que viene realizándose en estas fechas. Las podas seguirán en las calles días y días, como consecuencia de un sistema de recogida adaptado a la precariedad de medios de la que adolece el servicio; el escaso y deteriorado mobiliario urbano de la costa (bancos, papeleras, etc.) continuará sin renovarse; la señalización, tanto vertical como horizontal, de nuestros viales seguirá en deficiente estado, con riesgo, muchas veces, para la seguridad vial; las ayudas o subvenciones para fiestas y eventos, así como actividades deportivas de los escolares de la costa, seguirán brillando por su ausencia. A excepción de las subidas anuales del IBI, -y, próximamente, la del recibo de agua, gravosas para los bolsillos de los ciudadanos, vemos que ni siquiera sale adelante aquello que, para su puesta en marcha, requiere únicamente la diligencia e interés necesarios por parte del equipo de gobierno. Y citamos como ejemplo la puesta en marcha de las Juntas de Distrito, mecanismo de participación de los vecinos en las decisiones municipales, que debería haberse realizado antes del 16 de marzo de 2017. Sin embargo, a día de hoy, no parece que vaya a tener lugar a corto plazo. La FAOC recoge y hace pública la voz de los vecinos de la costa, que siguen expectantes, después de haber colaborado en la redacción del proyecto de Presupuestos Participativos 2017, entregado al Sr. Bascuñana en septiembre del pasado año. Y a la espera de que este equipo de gobierno se ponga al día con los deberes que tiene hacia los residentes en Orihuela Costa, aprobando urgentemente los Presupuestos 2017 y reduciendo el déficit histórico que soportan en los servicios que reciben y en las infraestructuras de las que carecen. Post Views: 1.694

Comunicado de prensa de la Federación de Asociaciones de Orihuela Costa

- Escrito el 01 mayo, 2017, 4:17 pm
6 mins
Los vecinos de la costa observan, con estupor, cómo la mayoría de los Ayuntamientos de nuestro entorno tienen sus presupuestos 2017 en fase de elaboración, con borradores públicos; o incluso ya aprobados, como los de San Pedro del Pinatar y San Miguel de las Salinas

El principal obstáculo para la aprobación de los presupuestos del pasado año –los reparos puestos por el anterior interventor municipal- ha desaparecido. Y tampoco parece que, desde el punto de vista de la mayoría necesaria para su aprobación en pleno municipal, exista ningún problema, ya que el grupo municipal de Ciudadanos forma parte, en estos momentos, del equipo de gobierno.

Sin embargo, la cruda realidad es que los presupuestos 2017 del Ayuntamiento de Orihuela, cuya tramitación se dijo empezaría en febrero pasado, brillan por su ausencia, cuando ha transcurrido la tercera parte del año.

Es evidente que los trabajos de elaboración, aprobación en pleno (unos dos meses) y la puesta en marcha de las contrataciones y licitaciones, hará prácticamente imposible que las hipotéticas mejoras para la costa -que, esperamos, se deriven de los presupuestos 2017-, estén disponibles antes del último cuatrimestre del año. Si, desgraciadamente, nuestro pronóstico es acertado, nos instalaremos, -por tercer año consecutivo-, en la más absoluta precariedad, en lo que a servicios e infraestructuras para la costa se requiere.

Las consecuencias de este incumplimiento por parte del equipo de gobierno son muy graves: No tendremos el Centro Cultural  tan necesario, que podría y debería construirse con el dinero de la venta de suelo público en la costa; más de la mitad de los parques y jardines de la costa seguirán sin ningún tipo de mantenimientos; nuestras playas continuarán a falta de unos trabajos mínimos de adecentamiento de accesos y mejora del mobiliario; los vecinos tendrán que seguir sufriendo la escasez de contenedores RSU en algunas zonas; los parques infantiles de la costa seguirán en su estado actual de abandono y a falta de cumplimiento de la moción municipal aprobada en 2015, que exigía su renovación; nuestros viales permanecerán, a falta de una operación asfalto, como un auténtico queso gruyere, dado el número de baches que tienen; y la recogida de RSU y contenedores de reciclaje seguirá prestándose con falta de puntualidad.

Tampoco se llevarán a cabo las tan necesarias obras para evitar los daños que producen los episodios de lluvias torrenciales, tanto en las viviendas de los vecinos como en las infraestructuras públicas, que tendrán que esperar un año más; ni se acometerá las obras de acondicionamiento y reparación del paseo marítimo por la costa, más allá del apuntalamiento de acantilados que viene realizándose en estas fechas.

Las podas seguirán en las calles días y días, como consecuencia de un sistema de recogida adaptado a la precariedad de medios de la que adolece el servicio; el escaso y deteriorado mobiliario urbano de la costa (bancos, papeleras, etc.) continuará sin renovarse; la señalización, tanto vertical como horizontal, de nuestros viales seguirá en deficiente estado, con riesgo, muchas veces, para la seguridad vial; las ayudas o subvenciones para fiestas y eventos, así como actividades deportivas de los escolares de la costa, seguirán brillando por su ausencia.

A excepción de las subidas anuales del IBI, -y, próximamente, la del recibo de agua, gravosas para los bolsillos de los ciudadanos, vemos que ni siquiera sale adelante aquello que, para su puesta en marcha, requiere únicamente la diligencia e interés necesarios por parte del equipo de gobierno. Y citamos como ejemplo la puesta en marcha de las Juntas de Distrito, mecanismo de participación de los vecinos en las decisiones municipales, que debería haberse realizado antes del 16 de marzo de 2017. Sin embargo, a día de hoy, no parece que vaya a tener lugar a corto plazo.

La FAOC recoge y hace pública la voz de los vecinos de la costa, que siguen expectantes, después de haber colaborado en la redacción del proyecto de Presupuestos Participativos 2017, entregado al Sr. Bascuñana en septiembre del pasado año. Y a la espera de que este equipo de gobierno se ponga al día con los deberes que tiene hacia los residentes en Orihuela Costa, aprobando urgentemente los Presupuestos 2017 y reduciendo el déficit histórico que soportan en los servicios que reciben y en las infraestructuras de las que carecen.

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