Deporte, tradición y valores

Moncho Ferrer, técnico de la selección española y seleccionador de remo de mar, destaca la buena salud y el arraigo de este deporte en la localidad salinera

- Escrito el 06 agosto, 2018, 2:00 pm
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Balonmano, gimnasia rítmica y remo, da igual el orden, se han convertido en los últimos lustros en la Santísima Trinidad del deporte en Torrevieja. Las dos primeras disciplinas brillaron con luz propia en un pasado reciente y ahora intentar recoger el fruto de aquellos éxitos puntuales, mientras el remo ha seguido siempre ahí, en un discreto segundo plano, forjando y produciendo deportistas de élite.

Compañerismo

Pocos deportes de equipo ejemplifican mejor el compañerismo, la solidaridad y el trabajo de equipo que el remo. Pero todo grupo necesita de un líder. Y es ahí donde emerge la figura de Moncho Ferrer, director técnico de la Escuela de Remo y responsable técnico del Club de Remo Cofradía de Pescadores de Torrevieja, además de ser miembro del staff técnico de la selección española y seleccionador del equipo de remo de mar.

Ferrer, de 46 años, ha permanecido durante el mes de julio concentrado en Sevilla con algunas de las más firmes promesas del remo español, preparando la próxima cita continental en Irlanda. Su amplia trayectoria, y los excelentes resultados logrados, le avalan como técnico de un deporte que considera muy arraigado en Torrevieja. “Aquí el remo es una tradición. Es raro que alguien de Torrevieja no tenga un amigo, un primo o un vecino que no haga remo”, explica Moncho Ferrer, quien destaca que la presencia de este deporte en las escuelas municipales de la localidad, algo poco habitual, ha ayudado a su desarrollo y arraigo.

“Tenemos más demanda de plazas que oferta. Y eso no es algo muy común”, explica el torrevejense, quien cuenta en su club con más de un centenar de remeros. Con más de 30 años de experiencia a sus espaldas, Ferrer lamenta que Torrevieja haya “vivido de espaldas al mar” durante muchos años, si bien cree que el remo ya ha calado en la sociedad. “Tenemos campeones de España, remeros internacionales y chavales con futuro que están en la Selección. También se han logrado seis medallas en los nacionales. Tenemos un buen nivel”, afirma.

Duro y sacrificado

El seleccionador español admite que su deporte es “duro y sacrificado”, pero no duda en recomendarlo con pasión. “Se practica al aire libre, en un entorno bonito, como la bahía de Torrevieja, permite viajar bastante y fomenta los valores del deporte de equipo”, explica. También hay una parte dura que Ferrer no esconde. “Hay que entrenar mucho y hacer mucho gimnasio antes de lanzarse al agua. Es un deporte que requiere una gran carga física y eso a veces cuesta digerirlo”, afirma.

El torrevejense se ha especializado en los últimos tiempos en la modalidad de mar, donde las pruebas son más largas y se requiere otro tipo de cualidades a las del remo tradicional u olímpico. “Cambia todo. No es lo mismo hacer una prueba de 2.000 metros que una de 20.000. Ya juegan otras cosas, como la capacidad de resistencia, la altura, la experiencia, el manejo de las olas… Es otro tipo de remo”, explica Ferrer, quien confiesa que él se queda con el “olímpico”. “Yo he ganado un Mundial de remo de mar, pero cambiaría cinco de ellos por ir a unos Juegos Olímpicos”, confiesa.

En el Club de Remo Cofradía de Pescadores de Torrevieja sí está arraigada esta modalidad en el mar, que suele ser practicada por aquellos remeros que no logran dar el salto definitivo a la élite olímpica. Los equipos del club logran excelentes resultados en la Liga SUMA. “Necesitas menos para poder practicarlo. Tenemos el mar al lado y, además, podemos llevar publicidad, porque estas pruebas cuentan con cierta visibilidad”, explica.

La selección

Además de su trabajo en las escuelas y el club, Moncho Ferrer acude regularmente a las concentraciones de la selección española, donde suele adiestrar y moldear a los remeros del futuro. En julio trabajó en La Cartuja de Sevilla con el equipo juvenil masculino, aunque también tuvo a su cargo al conjunto femenino. El puente de la Constitución, Semana Santa y el primer mes del verano son las fechas en las que se suelen realizar estas concentraciones a las que el torrevejense acude prácticamente gratis, ya que la Federación Española solo les financia el alojamiento y las dietas. “Mucha gente se piensa que viajo mucho y veo mundo, pero la realidad es que no salgo de las zonas de entrenamiento. Hacemos entre 35 y 40 kilómetros, entrenamos todo el día y solo paramos los domingos por la tarde”, relata.

Moncho Ferrer asume que España está “varios escalones por debajo” de los países británicos y del norte de Europa en lo que se refiere al remo. “No somos una potencia. En piragüismo sí, pero aquí no”, lamenta. “Tenemos dos brazos y dos piernas, como ellos. La diferencia es que en estos países se invierte de verdad fuerte en técnicos, dietas y becas. Y aquí la mejor beca es 500 euros. La diferencia no está en la educación o la cultura deportiva, sino en el dinero”, razona.

La Federación Española comienza a trabajar en la modalidad de remo olímpico con niños de 10 años que poco a poco van pasando escalones bajo la vigilancia de los técnicos, que los van orientando hacia las diferentes modalidades, ya sean de banco fijo o con o sin timonel.

Ejemplo para la vida
Desvela que muchas empresas acuden al remo para valorar la capacidad de trabajar en equipo de sus empleados

El remo, más allá de una actividad deportiva, se ha convertido en los últimos tiempos en un modelo de conducta profesional. La famosa frase “remar todos juntos” no solo tiene cabida para la competición deportiva, sino en cualquier orden de la vida en el que se precise el trabajo de equipo para alcanzar un determinado objetivo. Muchos departamentos de recursos humanos, de empresas importantes, lo han entendido así y recurren a Ferrer como ‘coaching’ para que calibre la capacidad de sus trabajadores para ‘remar’ en equipo.

“Según su funcionamiento dentro de un equipo de remo nos piden que les aconsejemos quién puede hacer de líder, de encargado, quién se adapta mejor al trabajo de grupo, quién peor… Incluso hubo un caso en el que había que prescindir de una persona y nos mandaron a varios para ver quién se adaptaba peor al trabajo de equipo”, relata el preparador.

“Además de hacer deporte y moldear el cuerpo, en el remo también se ve a las personas por su capacidad de sacrificio y trabajo en busca de un objetivo común. Si uno falla o no hace su labor se nota mucho y ya no llegas al objetivo”, sentencia el torrevejense.