El atleta, ganador de 4 medallas olímpicas, ha presentado ‘Diario de un Guerrero Soñador’

Entrevista > Santiago Sanz Quinto / Atleta profesional (Albatera, 19-septiembre-1980)

- Escrito el 03 septiembre, 2018, 8:00 pm
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Santiago Sanz nació con una enfermedad que afecta a 2.500 personas en todo el mundo. A los 17 meses comenzó a tener dificultades al caminar, entonces sus padres se pusieron en contacto con un grupo médico del hospital ‘La Paz’, donde les confirmaron que padecía la enfermedad neurológica de Charcot Marie Tooth.

Paulatinamente sus brazos y piernas se fueron atrofiando hasta que a los 13 años dejó de caminar. Comenzó a usar la silla de ruedas como medio de desplazamiento. Con este nuevo soporte de vida, se volcó en la búsqueda del sueño más grande de su existencia que era convertirse en un atleta profesional; sin imaginar que esta expectativa lo llevaría a obtener logros ejemplares.

Un nuevo reto
«Siguen vigentes muchos de los récords conseguidos durante mi trayectoria deportiva, tanto del Mundo como el de pruebas concretas como Oita (Japón), Los Ángeles o Chicago»

El deportista, además de un palmarés de vértigo, ha conseguido un nuevo reto. Ha presentado su primer libro ‘Diario de un Guerrero Soñador’ en su localidad natal, Albatera. Su libro está escrito en forma de diario y recoge su día a día en su última etapa como deportista profesional, a partir del 2014, desde diferentes partes del mundo donde entrenó y participó.

El alicantino se despidió de la competición en el Maratón de Oita, en Japón 2016, con 36 años. Lograba allí una segunda posición y, a sus espaldas, una carrera con más de 100 victorias internacionales.

¿Has vivido toda tu vida en Albatera?

Sí, exceptuando unos años en los que estuve estudiando en la Universidad de Valencia, desde 1998 hasta el 2003, donde obtuve mi licenciatura en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Por mi carrera deportiva también he estado viviendo en Estados Unidos algunos meses al año, pero siempre he vuelto a Albatera.

Es el lugar donde nací, donde tengo mis raíces y donde transcurre parte de mi vida laboral.

¿Cómo recuerdas tu infancia?

Mi infancia fue muy normal, jugando mucho. Tengo muchos buenos recuerdos del colegio donde estudié y posteriormente del centro de educación secundaria de Albatera, donde surgió mi actual grupo de amigos. Ya practicaba actividad deportiva; hacía ciclismo.

También recuerdo las reuniones en familia y quedarme en casa de mis abuelos después del colegio porque mis padres salían a trabajar al mercado.

¿Qué supuso en tu vida el diagnóstico de la enfermedad?

Una persona nace con una condición, yo nací con esa condición y he llevado la enfermedad casi de manera inconsciente. No supone ningún tipo de incidencia para mí en mi día a día. Ni siquiera la denomino enfermedad, como te digo para mí es una condición.

¿A qué edad empezaste tu carrera como deportista?

Con el material adecuado para la práctica de atletismo en silla de ruedas empecé en 1997, con diecisiete años. En ese año empecé a entrenar de una manera sistemática y de manera profesional en el año 2003.

Al finalizar mis estudios, un compañero de promoción creó un proyecto deportivo. Varias empresas se interesaron en él y permitieron que me dedicara profesionalmente al atletismo con todo lo que ello conlleva: gastos de desplazamientos, pagos de seguridad social y a mí se me pagaba por correr. Hasta entonces ya había competido en diversos campeonatos y participado en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, pero de forma amateur.

¿Cuál ha sido la competición o experiencia más especial durante tu carrera?

El maratón de Oita, en Japón, de 2007, fue una prueba bastante especial puesto que hasta el kilómetro 25 íbamos tres a la cabeza; en ese kilómetro se quedó uno de ellos, y en el 26 me marché en solitario hacia la línea de meta a la que llegué con 30 segundos de diferencia del segundo compañero en llegar. Batí el record de la prueba, que sigue vigente desde ese año, y me quedé a un segundo de batir el record mundial.

¿Te has encontrado muchas trabas durante tu carrera por tu condición?
«Normalmente viajaba sólo o con otros deportistas, y las temporadas podían durar hasta cinco meses fuera de casa»

La mayor traba fue la crisis económica que hubo a nivel mundial en 2008, de ahí hasta el final de mi carrera deportiva fueron siete u ocho temporadas deportivas donde el patrocinio disminuyó y supuso que la necesidad de ganar carreras deportivas estuviera presente. Hasta entonces no había sido tan necesaria la victoria.

Otra traba es que los atletas viajamos con mucho material y es complicada la logística, ya que en ocasiones los desplazamientos son para largas temporadas. Por ejemplo, un fin de semana corres en Atlanta, al siguiente en Seúl, y al siguiente vuelves a correr en Estados Unidos. Es complicado, pero al fin y al cabo es la vida de un deportista profesional.

¿Fue difícil tomar la decisión de abandonar la competición?
«Hay que marcarse metas y objetivos a cumplir para tener motivación en tu vida y hacerla más entretenida»

La decisión estaba tomada previamente porque cambian tus motivaciones. Entrenar mañana y tarde para competir es algo muy exigente mentalmente y que te obliga a dejar a un lado tu vida social. Otras motivaciones llegaron a mi vida y decidí dejar paso a otra etapa laboral y a pasar más tiempo con la familia.

Yo sigo entrenando diariamente y con lo que entreno puedo competir en alguna prueba de manera amateur, pero no se me pasa por la cabeza entrenar lo que entrenaba antes. Hubo lesiones al final de mi carrera deportiva que dificultaban el proceso de entrenamiento, aunque no fueron decisivas a la hora de tomar esa determinación.

¿A qué te dedicas actualmente?
«Trato de seguir formándome académicamente para poder acabar, si es posible, en la universidad como docente»

Entreno a un grupo de atletas bastante grande, españoles, estadounidenses y keniatas; y luego estoy inmerso en un programa de adhesión a la práctica deportiva en personas con diversidad funcional del comité paralímpico español. Ya no viajo al nivel de antes pero, para desarrollar mi trabajo, tengo que seguir desplazándome a menudo.

También estoy cursando los estudios de Fisiología del Ejercicio en la Universidad Miguel Hernández de Elche, concretamente las reacciones humanas al entrenamiento en altitud, y publico artículos científicos sobre esto.

¿Qué destacarías de tu libro?

Está escrito a modo de diario y cuenta las dos últimas temporadas como deportista; experiencias en campeonatos y entrenamientos. También hablo de la temporada posterior y el salto hacia otra etapa laboral. Creo que es interesante esta parte, porque refleja el cambio que sufre cualquier persona cuando ha estado haciendo algo durante muchos años en su vida y tiene que salir de esa zona de confort.

El diario tiene partes muy interesantes; por ejemplo hablo del altiplano peruano, donde realicé mi tesis doctoral a 4.000 metros de altitud y en un entorno pobre y con pocos recursos. También describo mis vivencias en Kenia, donde acabé de escribir mi libro en un pueblecito al que llaman ‘la ciudad de los campeones’, en el Valle del Rift. Se trata de una zona también muy pobre y donde los atletas, gracias al atletismo, logran salir de la pobreza. Estos análisis socioculturales que reflejo pueden resultar muy interesantes para el lector.

¿Crees que tu libro puede ayudar a otras personas?

Creo que sí, que va ayudar a muchos deportistas. También a afrontar esa etapa donde acaba su carrera como profesionales. Hay muchos deportistas que están bajo tratamiento psicológico porque no entienden el cambio.

Yo muestro las dificultades por las que he pasado, y esa incertidumbre previa a la retirada donde uno no sabe si va a poder continuar vinculado al mundo laboral en su deporte.

¿Ha sido fácil desarrollar tu faceta de escritor?

No me considero un escritor, sólo me considero un exdeportista que ha querido relatar cómo era su día a día. Exigente sí que ha sido, puesto que tardé tres años en desarrollarlo con sus posteriores revisiones.

¿Entra en tus planes escribir más libros?

De momento no tengo previsto escribir otro, pero sí que me gustaría una edición en inglés de este libro, creo que sería interesante para que lo puedan leer en otros países.

PALMARÉS

Santiago Sanz es uno de los deportistas españoles más laureados del deporte paralímpico.

El alicantino ha conseguido durante su carrera 106 victorias, récords en su categoría en los maratones de Oita, Boston, Los Ángeles, Chicago… Récords mundiales de 10 km ruta, 5.000 m pista y media maratón. Diecisiete medallas con el equipo nacional, cuatro medallas olímpicas y trece récords mundiales.

En su haber destacan cinco oros en campeonatos del Mundo, dos platas en los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004, un bronce y una plata en Sidney 2000, y tres oros en Europeos.