Somos buena gente

Esta frase trampa se ha escuchado mucho últimamente, en este caso en boca de unos de los responsables de todo el proceso vivido en Cataluña, el señor Junqueras, que no se ha cansado de repetirlo para aparentar una inocencia inexistente

- Escrito el 05 noviembre, 2017, 4:15 pm
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Editorial del Director de los periódicos AQUÍ | Ángel Fernández

La verdad es que hemos vivido como un cuento absurdo, pero no por absurdo poco dañino, como unas personas se apoderan de un espacio, todo de buena fe, eso sí (según ellos, claro). Eran unas personas que marcaron normas desde un foro que se lo permitía pero sin aceptar las propias normas de ese mismo foro; han liado a personas que, esas sí, una gran parte de buena fe con una creencia en sus ideales, han arriesgado puestos de trabajo, relaciones y sus vidas en general, cuando en realidad quienes les habían incentivado jamás pensaban cumplir sus promesas.

Chantaje

Es afortunado que todo haya quedado ahí, que eso vaya por delante, pero hace falta ser mezquinos fomentar la rebeldía cuando no había un plan al respecto, salvo el convencimiento, afortunadamente erróneo, de que podían chantajear a todo el Estado. Esto queda claro cuando los propios radicales de la opción independentista han dicho que no había nada que pudiera sustentar ese nuevo País, que no tenían preparado lo necesario para hacer efectiva esa independencia. Y entonces, ¿a que han estado jugando?

Al final se hace una declaración de independencia en dos partes. La primera se queda en suspenso y la segunda la esconden entre palabros que tratan de evitar la justicia, ya que literalmente tampoco se ha declarado dicha independencia. Es más, en ningún momento ha dado discurso alguno como presidente de la República, sino que los ha seguido dando como presidente de la Generalitat. Eso sin contar que en ningún momento se plantearon ni tan siquiera arriar la bandera de España de la sede del Gobierno autonómico.

«La ruina económica y humana perdurará generaciones»

Y podría seguir, pero todos conocemos ya la historia. Solo han buscado en todo momento dar esa complicidad para forzar las negociaciones insolidarias con el resto de los ciudadanos de España. Pero para ello han provocado intervenciones policiales (en parte desafortunadas), una imagen pésima de todo un País en el extranjero y una ruina económica y humana que perdurará generaciones perjudicando a sus conciudadanos.

Continúa el show

Pero siguen con su show. Si ya lo fue querer declarar una independencia con un voto secreto, que es de risa, luego han ido a Bélgica aparentemente para hacer su parodia respecto a una petición absurda de exilio, que luego tampoco era tal sino solo parte del espectáculo mediático. Que poca vergüenza y que falta de respeto a los que realmente vivieron el exilio. No obstante esta es la última versión en el momento de escribir estas líneas, seguro que cuando ustedes las estén leyendo ya habrán pasado varios sketch más.

Pero esa hipocresía del buen rollo, que se ha repetido una y otra vez, también ha sido posible porque algunos medios no se han cansado de repetirlo, robándonos el derecho a tener otras noticias diferentes que nos influyen a todos. ¿Alguien se ha enterado de qué más cosas han ocurrido en España en las últimas semanas? Si dejamos a un lado los desgraciados incendios ocurridos en el noroeste de España, parece que todo se ha paralizado.

Concentración mediática

Y eso ocurre, entre otras cosas, por la concentración mediática existente, propiedad principalmente de dos grandes grupos de comunicación cada vez más fuertes y que por lo tanto cada vez imposibilitan más que existan alternativas. Todo aquello que se intenta prohibir en otros sectores, en pro del libre comercio, donde incluso se multa el excesivo poder del mercado en un sector, existe en algo tan importante como los medios de comunicación que son los encargados de llevar a los ciudadanos lo que ocurre.

«Dar tanto poder mediático a dos grandes grupos va en contra del interés por la pluralidad»

Dar tanto poder a unos pocos puede parecer que es fácil de controlar, hasta que deja de serlo. Y no hablo por los profesionales de dichos medios, sino por quienes realmente les controlan cuando es necesario, que son los propietarios de los mismos.

Alentando a las masas

Nunca he pensado que sea bueno dar más publicidad de la debida a aquellos que precisamente la buscan cometiendo delitos para obtenerla, y podríamos remontarnos al terrorismo que durante gran parte de lo que llevamos de democracia nos ha atacado. Pero menos aun emitir de forma repetitiva sus consignas provocando que muchos, que ni siquiera se lo habría planteado, las acaben haciendo suyas.

Muchas veces la gente acude simplemente a la llamada de la curiosidad, o para sentirse parte importante (aunque realmente pase desapercibido) dentro de un grupo, y esta acción se multiplica si se alienta, si se demuestra que con eso están siendo protagonistas de algo.

Pero todo se hace siempre con buena intención; unos por sus ideales, otros por esa teórica necesidad de información… ¿o quizá no?

Yo diría que todo ello tiene un toque importante de hipocresía. Ahora esperemos que el buen rollo del otro lado, el que ha tomado una gran y acertada decisión convocando elecciones rápidas para que todo torne a la normalidad, no se convierta luego en hipocresía. Alguno, como Pablo Casado, ya ha avisado a otros de que existe ese artículo maldito que ya todos nos hemos aprendido… ¿de verdad hace falta empezar a amenazar con eso?

Desde los 14 años dedicado a esta profesión del periodismo en la que ha ejercido en todos los niveles, desde corresponsal a editor.
En la actualidad es el director de los medios de comunicación AQUÍ.

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