Un reloj como testigo de la historia y del nuevo recorrido urbano del Segura

Orihuela da a conocer a las nuevas generaciones y visitantes la historia y significado del reloj de la antigua Casa Consistorial, hoy ubicado en la plaza Centuria Romana, al tiempo que mejora un entorno muy castigado por actos vandálicos

- Escrito el 28 marzo, 2018, 11:00 am
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Desde el año 1999, la plaza de la Centuria Romana, junto al río Segura, cerca del conocido como Puente Viejo, está coronada por un reloj con campana que está sostenido por una estructura metálica con cristales que dejan ver su maquinaria en el interior.

En estos últimos 19 años, la infraestructura se ha convertido en una imagen típica de la ciudad, como si siempre hubiera estado en ese lugar. Pero nada más lejos de la realidad. Los turistas que transcurren por la zona y muchos residentes, especialmente los más jóvenes, desconocen que ese reloj tiene un pasado; una historia centenaria que le ha llevado a ser testigo de la evolución de la ciudad desde su antigua ubicación en lo alto de la torre del antiguo edificio del Ayuntamiento.

También ha sido testigo en esta época más reciente, y desde su actual ubicación, del deterioro que ha ido sufriendo todo el recorrido urbano del río Segura, hasta llegar a un estado poco atractivo que lo ha convertido en un lugar poco frecuentado y desconocido.

Mejorando el entorno
Forma parte de la adecuación del recorrido urbano del río Segura

Pero basta un poco de imaginación para dar un giro a una deteriorada imagen y convertirla en un lugar agradable y didáctico. De una forma sencilla y original, la concejalía de Infraestructuras ha conseguido transformar un rincón poco transitado, en un entorno distinto que se convertirá en lugar obligado de paso para visitantes y excursionistas, en el que se dará a conocer una parte de la historia de Orihuela.

La iniciativa ha formado parte de una operación más amplia de mejora de todo el entorno que, con la mezcla de contratación de empresas externas y el trabajo de un taller de empleo, está adecuando toda la zona del recorrido urbano del río Segura, con la intención de recuperar ese entorno para la ciudadanía, ya que es una ubicación muy castigada por actos vandálicos y que estaba muy deteriorada.

Un mural en el lugar actual narra la historia de este reloj

En concreto, la idea se ha centrado en realizar un mural en la zona de paso junto al río, en la calle Sor Patrocinio Vives, junta a la plaza de la Centuria Romana, en el marco de la reposición de distintos elementos de ese entorno, como peldaños, paramentos y mobiliario urbano, que se está llevando a cabo desde las áreas de Infraestructuras y de Fomento.

El objetivo final es recuperar estos espacios públicos, mejorar su accesibilidad y ampliar el entorno en este año 2018 al otro lado del río, desde el Puente Nuevo hacia la pasarela de Los Arcos. En una fase posterior, será desde la pasarela mencionada hasta el Puente del Rey, para mejorar todo el cauce urbano del Segura. Igualmente está prevista una adecuación de la parte del cauce entre el Puente Viejo y la pasarela de Ociopía.

Jardinería y pavimento
También se va a actuar sobre la jardinería de todo el entorno

Hasta el momento, lo que se ha hecho ha sido reparar las traviesas de madera de las pasarelas peatonales sobre el río, entre las traseras del casino y el Puente Viejo, y reponer los pavimentos de granito rotos en la plaza de la Centuria Romana, cuyo mobiliario urbano se va a remozar con limpieza y pintura.

Igualmente se va a actuar sobre la jardinería de todo el entorno, para reponer ejemplares y tratar los que puedan estar enfermos. También se han pintado las farolas de forja y se retiran las fuentes que no tenían servicio, en la plaza y en la zona de ensanche junto a la zona de la entrada al parking subterráneo. Anteriormente ya se asfaltó la rampa de entrada desde el Puente Nuevo al parking, retirando el adoquinado en mal estado por hundimientos por el tráfico de vehículos. Se sustituyó por un asfalto impreso simulando en forma y color ese anterior paso con adoquines.

En la parte trasera del Casino Orcelitano, en la calle Molino de Cox, también conocido como callejón Macando, se ha adecuado la zona de aparcamiento que existía, creando un ajardinamiento con palmeras cocoteras, siguiendo el modelo del pasaje adyacente de entrada lateral al casino, para crear una imagen de continuidad, para lo que se han utilizado piezas de piedra natural de las obtenidas en las obras de Los Andenes, creando un bordillo de ese nuevo ajardinamiento, y situando los contenedores de residuos urbanos tras una mampara de madera, a fin de eliminarlos de la vista pública y mantener mejor la imagen del lugar.

Conocer la historia
«Hemos querido tratar con cariño este reloj porque ha sido testigo de la historia más reciente de Orihuela» J. I. López-Bas (concejal de Infraestructuras)

En el marco de toda esa actuación se encuentra la iniciativa de dar a conocer la historia del reloj, que preside el lugar y que años antes perteneció a la antigua casa Consistorial ubicada en la plaza Nueva, desaparecida a finales de los años 70 del siglo XX. La idea de instalar un mural explicativo sobre este elemento, a modo de museo al aire libre, surge de la iniciativa de la técnica de Infraestructuras, Rosa García, quien propuso darle algún tipo de protagonismo al reloj, ya que se trata de un elemento histórico y patrimonial de Orihuela muy poco conocido por los oriolanos.

En 1999 se instaló el cronógrafo en su actual ubicación, del que se conservaba realmente solo la maquinaria, y sirvió para celebrar las campanadas de entrada en el nuevo siglo y milenio, en la Nochevieja ya de ese año. Pero muy pocos sabían de la procedencia e historia del mismo.

“Hemos querido tratar con cariño este reloj porque ha sido testigo de la historia más reciente de Orihuela, salvo el lapso de tiempo que estuvo en almacenes, durante casi 30 años, esperando a una nueva ubicación”, explica el concejal de Infraestructuras Juan Ignacio López-Bas.

Se narra por eso en el mural unas pinceladas de esa historia, resumida a partir del texto original editado por Antonio Luis Galiano, cronista oficial de Orihuela y colaborador de AQUÍ en Orihuela, en su obra ‘Historia de un Reloj’. “Se han recordado fechas y nombres principales, y se reproducen algunas imágenes de los momentos de esa historia, como recordatorio de nuestra propia historia como ciudad”, detalla el edil.

Empezó a funcionar en 1901

La historia de este reloj, tan querido por los oriolanos pero del que se desconoce gran parte de su trayectoria, comenzó cuando en 1900 el entonces alcalde, Pedro Ramón Mesples, propuso adquirir un reloj de torre para ser colocado en la fachada del edificio del Ayuntamiento, que entonces se encontraba en la plaza Nueva. Los trabajos de montaje comenzaron en marzo de 1901 y ese mismo año empezó a funcionar marcando las horas ciudadanas. Pero su campana no sólo tenía funciones horarias, sino que servía de aviso en caso de incidentes o para toque de ‘a rebato’. Aquél reloj pasó a ser conocido como ‘el reloj de la Plaza Nueva’.

En el año 1967, bajo la alcaldía de Manuel Monzón Meseguer, el edificio municipal fue declarado en ruinas, por lo que el Ayuntamiento se trasladó a su actual ubicación en el palacio del Marqués de Arneva, a excepción del Archivo Municipal que permaneció durante algunos años más en el inmueble de la plaza Nueva.

El reloj quedó en silencio
Estuvo funcionando más de setenta años

Pese a todo, el reloj siguió funcionando al cuidado de Mariano Martínez García, conocido como ‘Mariano el Platero’, que había tenido a su cargo este cometido desde hacía varias décadas, tal como explica Antonio Luis Galiano en su publicación ‘Historia de un reloj’. “Todos los días era necesario darle cuerda, lo que le obligaba a una dependencia y obligación que le impedía ausentarse de la ciudad. Las pocas veces que ello ocurría, era suplido por sus hijos Benedicto y Luis”, relata el cronista de Orihuela.

Pero Mariano ‘el Platero’ falleció el 11 de enero de 1978 y ese fue el principio del fin del reloj. Durante una semana, empleados municipales, bajo la dirección del concejal Antonio Vicea Martínez, se encargaron de darle cuerda. “Pero poco a poco, su latir fue debilitándose, llegando a pararse totalmente, justo a la semana de haber fallecido quien lo había cuidado desde hacía cincuenta años”, apunta Galiano.

Así, el reloj quedó en silencio. Desde marzo de 1901 hasta enero de 1978 en que su maquinaria dejó de funcionar, el reloj había sido testigo del acontecer ciudadano y, tal como recuerda el cronista de la ciudad, “minuto a minuto y hora a hora durante algo más de setenta años, se ha ido desgranando la historia de Orihuela”.

Resucitar del reloj

Un final al que también le acompañó el antiguo edificio de la Casa Consistorial, cuyo derribo se inició en el año 1981. Entonces, el reloj fue desmontado por un empleado del Ayuntamiento y se llevó sin inventariar las piezas a la iglesia del Hospital Municipal. Allí permaneció hasta que parte de la misma se vino abajo en 1989. A partir de ese instante comenzó a fraguarse un resucitar del histórico reloj.

“Durante una visita de inspección, con motivo del derribo del Hospital Municipal, el entonces primer teniente de alcalde, José Manuel Medina Cañizares, se percata de la presencia de las piezas del reloj entre los escombros. Inmediatamente, da órdenes de que se recuperen éstas y que fueran puestas a salvo. Una vez localizadas son llevadas a las dependencias del Matadero Municipal. Al comprobarse que el reloj estaba completo, sin restaurar, es montado y permanece varios días en funcionamiento. Comienza, entonces a albergarse la idea de su rehabilitación e instalación posterior en algún lugar emblemático de la ciudad”, detalla el cronista.

Funcionando de nuevo desde 1999

Finalmente, casi cien años después de su inauguración, el anciano reloj de la plaza Nueva se repuso en su actual emplazamiento en la plaza de la Centuria Romana, en el año 1999, a iniciativa del ya entonces alcalde, José Manuel Medina, la misma persona que encontró las piezas enterradas en escombros y comenzó su recuperación.

Desde entonces, ha formado parte de la fisionomía del entorno del recorrido urbano por el río Segura, pero muy pocos conocían su historia, de ahí que ahora se haya puesto en marcha el mural explicativo como parte de la recuperación de la zona.

A partir de la idea original, el propio Antonio Luis Galiano seleccionó y preparó los textos y su encaje en el espacio físico de que se disponía, para poder ofrecer una información básica y al mismo tiempo atractiva de lo que se pretendía contar.

El resultado ha sido un mural con esa narración e imágenes enmarcada en un grafiti con vistas de una maquinaria como la del reloj que preside la plaza, con lo que se ha querido dar una imagen ecléctica de lo antiguo y lo más nuevo, el contenido del mural y su configuración estética, respectivamente. Para la realización del grafiti se requirió a Sergio García, funcionario municipal y grafitero reconocido, quien ya colaboró en la pintura del escudo tradicional de Orihuela en el azud del río.

Visita nocturna
La adecuación de toda la zona ha supuesto una inversión cercana a los 180.000 euros

Para la posible visita nocturna al mural se ha dispuesto la instalación de un foco que lo ilumina al tiempo del alumbrado público, creando también un espacio seguro y accesible en cualquier horario.

Esta actuación se enmarca dentro de la propuesta general para todo el entorno, que ha supuesto un gasto aproximado de 180.000 euros para todo el proyecto de adecuación de la zona como pasarelas, sustitución de cristales por barandillas de acero, reposición de pavimentos, ajardinamientos, mural y actuaciones menores.

Punto de referencia

Desde la Concejalía de Infraestructuras esperan que este anterior espacio simplemente de paso entre los puentes de Orihuela, sirva a partir de ahora de punto de referencia de información de un elemento patrimonial como el del reloj del antiguo ayuntamiento, ayudando a la generación de rutas y paseos turísticos por el casco urbano.

Pero no hay que olvidar que se ha llevado a cabo esta actuación para responder al estado de deterioro que presentaba toda la zona debido al poco cuidado que había recibido y a los continuos actos vandálicos que había soportado. Por ello, desde la concejalía de Infraestructuras han requerido de todos los oriolanos “para que nos ayuden a conservar lo que es nuestro y a mantener nuestros espacios públicos limpios. El esfuerzo es de todos y todos debemos continuar manteniendo lo que tanto nos cuesta”, recuerda López-Bas.