Plaza de Toros: Del pasado a un futuro sin consenso

El inicio de las obras de reconversión de la Plaza de Toros en un espacio multiusos que acabará con 30 años del inmueble en ruinas, no cuenta con el beneplácito de la comunidad taurina y divide a la opinión pública

- Escrito el 27 marzo, 2018, 11:00 am
11 mins

La Plaza de Toros de Orihuela ha sido, es y seguirá siendo motivo de controversia. Ha estado 30 años cerrada y en estado de ruina, y en todo ese tiempo se ha avivado todo tipo de opiniones sobre qué se debía hacer con el coso, con una ausencia de consenso significativa, no solo entre los ciudadanos, sino también entre los propios gobernantes.

Propuestas anteriores

Curiosamente, durante esas tres décadas, la recuperación de la Plaza de Toros era una de las propuestas más destacadas de los distintos programas electorales, y en las últimas tres legislaturas se han presentado diferentes proyectos que no llegaron a ver la luz. El primero de ellos, bajo el mandato de Mónica Lorente del Partido Popular de 2007 a 2011, tenía como principal objetivo la restauración del inmueble para devolverlo a su estado original, aunque con algunos matices que lo mejoraban.

En el siguiente mandato del bipartito PSOE-Los Verdes con Monserrate Guillén de alcalde de 2011 a 2015, el proyecto se redujo a la demolición del coso y construir una plaza pública con unas gradas en forma de quesito y un escenario, que recordara en cierto modo el edificio que históricamente había ocupado ese lugar.

Propuesta actual
Se convertirá en un espacio multiusos, manteniendo el ruedo y uno de los anillos con la grada más baja

Ha sido en la actual legislatura de Emilio Bascuñana en un equipo de gobierno de PP y Ciudadanos, cuando se ha retomado el controvertido asunto de la Plaza de Toros, para elaborar un proyecto que convertirá el lugar en un espacio multiusos, manteniendo el ruedo y uno de los anillos con la grada más baja. De esta forma, se eliminan las zonas más deterioradas, pero no desaparece por completo la fisonomía de la plaza taurina.

Cada uno de los anteriores proyectos llevó consigo la correspondiente polémica, y quizás por eso no llegaron a ejecutarse. El primero porque los antitaurinos no entendían que con dinero público se restaurara un inmueble destinado a “torturar y matar animales”, como expresaban. El segundo porque los amantes de las corridas de toros y los aficionados a las tradiciones y el patrimonio, consideraban una barbaridad hacer desaparecer el histórico inmueble.

Y así, nunca existió consenso en la opinión pública, puesto que también se encontraban muchos vecinos que opinaban que la plaza en estado ruinoso y en un lugar de gran visibilidad, solo hacía ensuciar la imagen de una de las entradas a la ciudad más concurridas.

Esta vez sí habrá ejecución
El coste de la demolición parcial y posterior remodelación es de 403.564 euros

En esta ocasión, el proyecto último no pasará al olvido como los anteriores, porque ya pasó el proceso de adjudicación y ya han comenzado las obras. Esta vez sí va a ser una realidad que el coso taurino se reconvierta en un espacio multiusos mediante un proyecto que no cuenta con el beneplácito de la comunidad taurina, mientras la opinión pública se divide entre los que abogan por recuperar su estado primitivo y los que aplauden que por fin se adecente la zona creando un lugar de uso público.

También están quienes mediante las redes sociales bombardean con mensajes contrarios a cómo se está desarrollando la obra en sus inicios, ya que el derribo de los anillos exteriores de la plaza ha sido tomado por muchos ciudadanos como una demolición integral del inmueble y no como una restauración, que es lo que reclamaban desde algunos sectores.

La actuación, que ya ha comenzado sobre los 7.500 metros cuadrados que acogen la plaza de toros, fue presentada públicamente en el año 2016, y han transcurrido casi dos años hasta el inicio de los trabajos. El coste de la demolición parcial y posterior remodelación es de 403.564 euros y, una vez terminado, el nuevo espacio contará con una zona ajardinada en la parte que da a la Avenida Príncipe de Asturias. Junto a esa zona se ubicará un lugar con aseos públicos, cafetería, quiosco y un museo taurino.

Modificaciones previstas
«Es la única manera que existe para que Orihuela pueda recuperar una plaza de toros» E. Bascuñana (Alcalde)

Del coso se están eliminando todos los elementos que se encuentran en mal estado, quedando tan sólo el primero de los anillos con graderío. Se conservará, tras informe del arqueólogo municipal, las sillas petreas, las rejas, los portones y la parte recuperable de los burladeros. Por lo tanto, la altura de la plaza pasará de los 5,8 metros actuales a 3,8.

La nueva plaza tendrá un aforo en gradas de unas 1.600 personas, y utilizando el coso se podrían sumar unas 1200 localidades más. En cuanto a la iluminación nocturna, según informó el arquitecto el día de la presentación del proyecto, no sólo se va a realizar una instalación que dote de seguridad a quienes deseen pasear por la plaza, sino que se establecerá unas luminarias que puedan hacer recordar la imagen originaria de la plaza antes de su demolición.

El alcalde asegura que este proyecto “es la única manera que existe de que Orihuela pueda recuperar una plaza de toros si en un futuro sus ciudadanos lo consideran oportuno, al tiempo que mantenemos la esencia arquitectónica de este edificio histórico”. No obstante, Bascuñana deja claro que no habrá corridas de toros en la nueva plaza, ya que no estará diseñada para ello.

Rechazo del sector taurino
«Vulnera y desvirtúa las limitaciones urbanísticas de renovación establecidas para este edificio protegido» (peña taurina José María Manzanares)

Conscientes de esto, el sector taurino de la ciudad ha mostrado su rechazo al proyecto. En concreto, desde la peña taurina oriolana ‘José María Manzanares (hijo)’ opinan que el mismo “vulnera y desvirtúa las limitaciones urbanísticas de renovación establecidas para este edificio protegido” y que “incumple de forma fragante la normativa urbanística aplicable al no efectuar, tras su demolición, la renovación total del edificio e instalaciones, respetando el citado criterio general de la composición y articulación de la fachada, cubierta y resto de elementos arquitectónicos de este edificio tan singular y emblemático de la arquitectura y patrimonio de nuestra ciudad”.

También el ex novillero José Mariano Marín Martínez escribió una carta abierta al alcalde de la ciudad, en la que aseguraba que Orihuela quiere toros y mostraba así su repulsa a que con el nuevo proyecto desaparezca para siempre la posibilidad de organizarse corridas taurinas.

Principio y final de una plaza de toros histórica
En 1986 la plaza de toros se clausuró para siempre y su abandono le llevó al estado ruinoso actual

Pese a todo, las obras continúan y en el mes de octubre Orihuela gozará de un nuevo espacio de uso público con forma de plaza de toros, en el mismo lugar donde en 1907 se planteó la construcción del histórico coso oriolano. En aquellos momentos, hace ya 111 años, se constituyó la Sociedad ´El Oriol Taurino` que, a través de participaciones particulares, aportó el capital necesario para la ejecución de las obras de la plaza en el plazo récord de ocho meses, con capacidad para 7.000 localidades.

Su inauguración contó con una corrida de toros de la ganadería de Arriba Hermanos, que lidiaron los diestros Enrique Vargas ´Minuto`, Manuel Mejías ´Bienvenida` y José Moreno ´Lagartijillo Chico`.

En 1986, la plaza de toros se clausuró para siempre y su abandono le llevó al inevitable deterioro hasta quedar en estado ruinoso.

En 1993 se creó una Comisión pro restauración de la plaza, y en 2007 se organizaron actos de protesta por el mal estado en el que se encontraba el recinto cuando se cumplía su primer centenario. Pero nada logró salvar la histórica plaza que dentro de siete meses lucirá con un aspecto totalmente renovado y distinto, y que también la otorgará un uso diferente.