Lleno total en Cox para escuchar a César Bona y Joaquín Marzà

Dicen que no se trata de innovación, que es algo tan sencillo como tratar a los niños y niñas como les hubiese gustado que les tratasen a ellos. Sacarles del papel espectadores y convertirlos en protagonistas

- Escrito el 03 mayo, 2018, 6:00 pm
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César Bona, finalista del Global Teacher Prize, considerado el ‘Premio Nobel de la Educación’, y Joaquín Marzá, director del CEIP Manuel Riquelme de Hurchillo, deleitaron a los asistentes a la conferencia que han ofrecido en el Auditorio Municipal de Cox el pasado 13 de abril. Un lleno total que evidenció el interés de toda la comunidad educativa en entender cómo funciona un modelo de educación que llama la atención por la sencillez en la que está basado.

Menos reglas y más sensibilidad
César Bona y Joaquín Marzá defienden el protagonismo de los niños

Lograron congregar a docentes de toda la comunidad educativa; equipos directivos de centros escolares de primaria y de secundaria de toda la provincia de Alicante; miembros de corporaciones locales; directivos de la inspección educativa, así como la Vicerrectora de la Universidad Miguel Hernández de Elche. Todos estaban allí para aprender de estos gurús de la educación pública, que se han convertido, sin pretenderlo, en referentes para muchos profesionales de la educación.

En unos momentos en los que padres y madres, educadores y políticos se plantean cómo afrontar la educación de los niños, César Bona y Joaquín Marzá, dan una clase magistral que trastoca los cimientos de los programas educativos actuales, y que cuestionan la validez de unas reglas que cambian al tiempo que lo hacen los colores de los gobiernos de turno. Menos reglas y más sensibilidad es la fórmula que parece que mejor funciona con los niños y niñas en edad escolar.

De sus palabras se deduce que todo es más fácil de lo que algunos pretenden hacer creer. Sólo se necesita alzar la voz y defender que otro sistema educativo es posible, eso sí, defendiéndolo con argumentos y con determinación. Tan sencillo y tan complicado al mismo tiempo.

Finalista del Global Teacher Prize
Bona, un maestro de Zaragoza entre los mejores del mundo

César Bona es, como él mismo se define, un maestro de escuela, que invita a todos, pero principalmente a los niños y niñas, a participar activamente en la sociedad en la que viven, a que no sean meros espectadores, ya que “tienen mucho que decir y mucho que aportar”, destaca Bona.

Tiene una particular forma de ejercer la enseñanza, en la que involucra a los alumnos, porque confía en ellos y en lo mucho que tienen que aportar al sistema educativo.

Y esta forma tan particular de enseñar es la que ha llevado ejerciendo en un colegio de primaria en Zaragoza, de manera discreta, hasta que un día su nombre aparece en todos los medios de comunicación tras quedar finalista entre los 50 mejores maestros del mundo según el Global Teacher Prize, el llamado Premio Nobel de los Profesores.

Con persistencia todo es posible. Dicen los que siguen a rajatabla este nuevo modelo de educación que cuenta con todos y escucha a todos, pero que no está exento de trabajo y dedicación. Insisten en que no hay que dar nada por hecho y es necesario luchar por aquello en lo que se cree y defenderlo. Ningún argumento es tan sólido e irrefutable como la propia creencia en aquello que uno defiende.

Aplicar el sentido común

La idea de que un futuro mejor no es una utopía para ellos, lo han demostrado haciendo que el presente también sea mejor para los escolares que han tenido la suerte asistir a alguna de sus clases.

César Bona lo tiene claro. No se puede llegar a una clase y soltar un rollo y además pretender que los niños y niñas presten atención; los niños son como las personas mayores, sólo que más pequeños. A todo el mundo le gusta sentirse partícipe de algo, que le escuchen, que le tengan en cuenta.

Para Bona, esta forma de enseñar no es una revolución o innovación, simplemente es aplicar el sentido común. ¿A quién le gusta le ninguneen mientras alguien le suelta un rollo?

Los niños son los protagonistas
Joaquín Marzá es un defensor de la escuela pública

Joaquín Marzá está orgulloso de su cole, el Colegio Público Manuel Riquelme de Hurchillo. Defiende a capa y espada la escuela pública, y en ella ha desarrollado muchos de los proyectos que le han dado la relevancia que ahora tiene. Lo importante, bajo su punto de vista, es que los niños y niñas sientan que son importantes. No hay que olvidar, como apunta el docente, que estos son los hombres y mujeres del futuro.

Para él la escuela pública es la base de todo, ya que en ella se refleja la diversidad que los niños y niñas encontrarán en la sociedad cuando sean adultos. La lástima es que falta inversión pública. Lo bueno es que no faltan colaboradores y patrocinadores que no se lo piensan cuando ven que se trata de un proyecto de futuro que ya está transformando el presente.

Educación y solidaridad
Los asistentes donaron 700 kilos de Alimentos y 650 gafas

Resulta increíble la capacidad de movilización que se tiene cuando el discurso se acompaña de hechos. Y lo que ha quedado patente es que también hay que educar en la solidaridad, de manera que además de aprender a mirar con otros ojos a los niños, a hacerles partícipes de las decisiones que les afectan directamente, los asistentes a la charla aportaron alrededor de 700 kilos de alimentos no perecederos que se donarán a Caritas Parroquial y 650 pares de gafas que se donarán a Azul en Acción.

En definitiva, se trata de dar el mejor uso posible a lo que se tiene a mano y no desechar ideas y sensaciones, como tampoco objetos que ya no se necesitan y que otros pueden utilizar.

La educación también es solidaridad, educar en valores y en responsabilidades. Los alimentos vienen a cubrir una parte fundamental de las necesidades humanas, una de las más primarias, y las gafas que se entregarán a Azul en Acción ayudarán a esta ONG a tratar los problemas oculares y aplicar los tratamientos adecuados a personas que viven en países como Togo o Senegal, donde los afectados no tienen la atención sanitaria que precisan.

Un día con César Bona y Joaquín Marzá

Carta de una futura docente local tras compartir un día con estos dos grandes profesionales de la docencia.

Del día de ayer podríamos sacar varias ideas generales: Con ilusión todo es posible. Cada persona tenemos diferentes gustos, habilidades y deseos por cumplir. Con la ilusión de cada uno de nosotros se podrá avanzar hacia un futuro mejor; con persistencia todo es posible. Esto es fundamental, pues no hay que tirar la toalla a la primera de cambio. Sino que debemos luchar por lo que se quiere; con dedicación todo es posible. Para ser un gran docente debemos trabajar y ser constantes en todo lo que a la educación envuelve.

El día de ayer fue un día para recordar, no siempre se tiene delante a uno de los profesores nominados al ‘Global Teacher Prize’. Y no todos los días se conocen directores como Joaquín, tan orgulloso de su cole y luchador incansable por la escuela pública.

Con César he aprendido que una nueva educación es posible, solo hace falta creerlo y plasmarlo con las ideas anteriormente mencionadas. Hay días para vivir y días para recordar, hay días que hasta uno mismo piensa ¿para qué me he levantado yo esta mañana? Hay días que te sientes feliz con lo que haces y otros no tanto. Pero lo que debemos hacer es que los días sean divertidos para los niños y niñas, que vayan a la escuela con ilusión y ganas, porque cuando eso se consigue, ya no habrá más pensamientos negativos hacia la escuela.

Hay una cita que dice: “Debemos procurar ser maestros y maestras que caminen llevando a los niños y niñas de la mano, contagiándoles desde dentro el deseo de vivir”. Tenemos que hacer que los niños y niñas se sientan importantes dentro de las escuelas.

Pero con Joaquín he podido ver con mis propios ojos que eso es posible. Visitando el Colegio Público Manuel Riquelme de Hurchillo, he podido comprobar todos y cada uno de los proyectos que han realizado y/o están en proceso. He podido ver retos inimaginables que se han propuesto y han logrado. Y también he podido aprender lo importante que es hacer saber a los niños y niñas que todos contamos, que todos somos uno.

Como reflexión final, me gustaría hacer una llamada a todos/as y cada uno de los docentes. Futuros y futuras compañeros/as, otra educación es posible. Solo hace falta creerlo, y luchar por lo que se quiere, callados no hacemos nada. Yo lo descubrí ayer. A.C.R.