La Vega Baja, un paraíso para los extranjeros jubilados

Diputación de Alicante y algunos ayuntamientos afectados han iniciado campañas informativas para concienciar de la importancia que tiene empadronarse en el lugar donde se reside habitualmente

- Escrito el 05 diciembre, 2017, 1:00 pm
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El buen clima y el precio de las viviendas. Estos dos factores son decisivos en la elección de España como destino preferente para ciudadanos extranjeros que quieren cambiar de país de residencia.

Unos vienen tras la jubilación, animados por el bajo coste de vida y la atención sanitaria; otros porque tras unas navidades en España descubren que el sol también brilla en diciembre.

El buen clima y el precio de las viviendas hacen que los extranjeros elijan España para vivir

Esto último fue lo que pensaron José Gómez e Ivonne Pollacsek cuando en el año 2000 pasaron en España unas vacaciones de invierno. “Pasamos aquí las navidades y fue cuando tomamos la decisión de venirnos a vivir a España definitivamente. Habíamos salido de Bélgica con una temperatura de 4 grados bajo cero y al llegar nos encontramos con 21 grados en diciembre”, explica José.

Objetivo España

En 1998 la pareja ya había comprado un chalet en la urbanización El Galán, en San Miguel de Salinas, dónde el 96% de sus vecinos también vienen de otros países y están jubilados en su mayoría. Esto hizo que les costase un poco más integrarse en la vida de España. Les gustaba venir de vacaciones, la zona, y sobre todo la buena temperatura y la cercanía con la playa.

José cuenta que la decisión “la tomamos en una tarde que estábamos distendidos en la terraza del chalet. Dijimos ¿Por qué no nos venimos a vivir a España? Así empezó todo”.

La Vega Baja es uno de los destinos preferidos para vivir por los ciudadanos de otros países que un día decidieron liarse la manta a la cabeza y venirse a España.

Más del 35% de los extranjeros empadronados en la provincia de Alicante viven en la Vega Baja

Como José e Ivonne, en la provincia de Alicante viven 342.686 extranjeros, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística. En la comarca de la Vega Baja, con una población total de 355.924 personas, reside en la actualidad una población extranjera de 126.422 personas.

José comenta que la decisión de venir a la Vega Baja no fue al azar. “Elegimos este destino porque los precios de las viviendas entonces estaban muy bien. Comparamos precios en la costa blanca y la costa del sol y esta zona era la que mejores condiciones tenía para lo que nosotros buscábamos”.

Un principio duro

Resulta curioso que, aunque tienen claro que les gusta España para vivir, la mayoría de ciudadanos de otros países fijan su residencia en urbanizaciones cerradas, endogámicas, dónde sus vecinos tampoco son españoles.

Por mucho que la decisión de cambiar de país esté tomada, no siempre resulta fácil adaptarse a otra vida y a otras costumbres, sobre todo cuando llegan todavía jóvenes y con una vida laboral activa.

Así lo explica José, que en Bélgica era propietario de un taller de coches junto a un socio y su mujer enfermera. “Fue todo muy rápido, ya que vendimos la casa muy fácilmente y con mi socio también llegué a un acuerdo para que me pagase mi parte. Así que en enero de 2001 ya estábamos en España”.

«Al principio fue duro cambiar de vida. Hasta que empezamos a relacionarnos y a hacer amigos» (José Gómez)

José reconoce que para él al principio fue un poco duro “éramos jóvenes, en Bélgica teníamos una vida muy activa. Jugaba al fútbol en un equipo, teníamos nuestra vida organizada con amigos desde pequeños. Fue cosa de unos pocos meses, hasta que empezamos a relacionarnos y a hacer amigos”

Un cambio radical

Lo curioso es que José no es belga de nacimiento, nació en Córdoba de padres españoles y a la edad de dos años se trasladó junto a ellos a Bélgica. Aunque hijo de emigrantes, creció y se educó en Bélgica y aquel era el país que sentía como propio.

Su mujer en cambio lo tenía claro. Sus padres, ya jubilados, a los que también les gustaba mucho España, vendieron también la casa y se compraron una en la misma urbanización de San Miguel de Salinas.

Nunca se han arrepentido de la decisión de venir a vivir a España

También les resultó sencillo incorporarse al mercado laboral de España. Él continuó con el mismo oficio, aunque esta vez por cuenta ajena. Ella no ha vuelto a trabajar de enfermera; al principio trabajó, durante unos años, en una inmobiliaria y cuando por la crisis ese tipo de negocios decreció encontró trabajo en una farmacia.

Ambos aseguran que nunca se han arrepentido de la decisión que tomaron y que ahora, cuando van “cuatro o cinco días a Bélgica lo disfrutamos, pero estamos deseando volver a España”.

No son todos los que están

Uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los gobiernos de los municipios con un número importante de población extranjera es que una gran cantidad de ellos no están empadronados. Como explica el alcalde de Algorfa, Manuel Ros, “son muchos más de los que el INE refleja. En estos momentos en Algorfa está instalada una importante colonia de ciudadanos ingleses y muchos de ellos viven aquí durante seis meses, pero continúan empadronados en su país de origen”.

En Algorfa el 57,05% de la población inscrita en el padrón lo constituye población extranjera, aunque, como comenta el alcalde, “esta cifra en realidad supone un 70%, ya que muchos de ellos pasan una parte del año aquí y otra en su país de origen, que es donde están empadronados”.

Los ayuntamientos dan servicios a muchas más personas de las que el INE refleja

Así las cosas, los ayuntamientos dan en realidad servicios a muchas más personas de las que se supone que viven en sus poblaciones. Las ayudas y subvenciones que el Estado concede a los ayuntamientos son en función del número de habitantes, por tanto, son menores de las que les correspondería.

Campañas de empadronamiento

Ante esta situación, la Diputación de Alicante y algunos ayuntamientos afectados han iniciado campañas informativas para concienciar de la importancia que tiene empadronarse en el lugar donde se reside habitualmente. La situación es tal, que pueden dejar de ingresar más de un millón de euros, debido a los descensos que se producen en el padrón, y que en realidad no son tales ya que pasan en estas localidades al menos seis meses al año.

Las instituciones públicas realizan campañas para fomentar el empadronamiento entre los extranjeros

Las campañas inciden en la necesidad de que todos aquellos ciudadanos que tengan intención de residir en el país durante un periodo superior a tres meses deben solicitar su inscripción en el Registro Central de Extranjeros (RCE).

Otra de las batallas de los ayuntamientos está en el hecho de que los extranjeros suelen comprar sus viviendas en urbanizaciones donde sus vecinos también son extranjeros. En Algorfa tienen sus viviendas en torno a cuatro urbanizaciones.

Esto provoca un aislamiento y falta de integración en la comunidad española. Por eso se programan actividades impulsadas por los municipios como las clases de español para extranjeros o los talleres de conversación entre ingleses y españoles, en los que ambas partes aprenden y enseñan de manera simultánea.

La integración como fin

Manuel Rol explica que “uno de nuestros objetivos cuando llegamos al gobierno ha sido interconectar su cultura con la nuestra. Por eso tratamos de impulsar que ellos visiten más a menudo el núcleo urbano, como que nosotros también vayamos a las urbanizaciones”.

«El objetivo es interconectar su cultura con la nuestra» (Manuel Ros)

Así, desde el ayuntamiento de Algorfa mantienen reuniones con los residentes extranjeros de cada urbanización. “Nos reunimos con los presidentes de dos urbanizaciones una vez al mes. Y con los de otra urbanización una vez cada 2 meses. De esta manera nos cuentan sus problemas, necesidades y podemos involucrarnos de manera que podamos solucionarlos. Ellos son los que mejor pueden trasladar sus necesidades, ya que son los que están permanentemente en su urbanización”, comenta el alcalde.

De la misma forma que concentran sus viviendas en urbanizaciones, también hacen lo mismo con los negocios que regentan. Dentro de las urbanizaciones todos los negocios los dirigen ellos mismos.