«Internet se ha convertido en la pesadilla de mi vida»

Los padres de Patricia Aguilar siguen luchando por demostrar que su hija no se fugó voluntariamente a Perú

- Escrito el 01 febrero, 2018, 2:00 pm
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El caso de la menor de Guipúzcoa, a la que el pasado mes de diciembre ha intentado captar una secta a través de internet, ha puesto de nuevo de actualidad lo ocurrido hace ahora poco más de un año con la joven ilicitana Patricia Aguilar.

Noelia Bru, la prima de Patricia, cuenta que ha sido un año muy duro. “Es una lucha continua, porque para la policía no hay indicios de que se la haya forzado a nada y consideran que es una fuga voluntaria”.

Huyó hace un año
En un año sus padres han podido hablar con ella un par de veces

Patricia salió de casa de sus padres el día 7 de enero de 2016, para ir a pasar la noche con unos amigos a una casa de campo, y desde entonces sus padres apenas han podido hablar con ella un par de veces.

Su padre, Alberto, cuenta como para ellos el que Patricia decidiera salir a divertirse esa noche supuso un alivio, ya que “estábamos un poco preocupados por ella porque no le gustaba salir, no le iba ir a las discotecas y hacer esas cosas que normalmente hacen los chicos de su edad”.

Patricia ha declarado que huyó voluntariamente porque en su casa «había problemas»

Fue a la mañana siguiente cuando empezaron a saltar las alarmas, cuando la madre de Patricia, tras llegar al negocio familiar, comprobó que faltaba mucho dinero de la caja. No pensaron que ella fuese la responsable, así que la llamaron para preguntar si había estado por allí con algún conocido.

Según cuentan sus padres, Patricia empezó a darles largas y a poner excusas para volver a casa. A las doce de la noche mandó un WhatsApp diciendo “estaré bien, os hablo en horas”.  Pero en realidad, estaba a punto de coger un vuelo desde Madrid hasta Lima.

Mayor de edad

Esperaron a poner la denuncia al día siguiente, tal y como les indicó la policía, confiando en que fuera una chiquillada. Pasados unos tres días llamando insistentemente al teléfono de Patricia, que empezó a dar señales de disponibilidad a través de una compañía que identificaron de Perú.

También llegaron a pensar en la India como su posible destino, ya que “Patricia siempre hablaba del budismo y esas cosas”.

Para la familia, en todo este tipo de especulaciones se perdieron unos días muy valiosos, hasta que por fin la policía les confirmó que, efectivamente, había salido del país, hacia Lima. Su familia no pudo hacer nada legalmente, ya que Patricia tenía 18 años y un mes. Era mayor de edad a todos los efectos.

A partir de ahí, es su prima Noelia la que empieza a investigar a través de las redes sociales y descubre que puede ser que haya caído en una secta: los gnósticos.

Patricia declara en los medios

Tras salir en los medios, Patricia contactó con sus padres. “Nos dijo que estaba allí libremente y que la dejásemos en paz. Sinceramente pensamos que fue obligada a decir esto. Creemos que nuestros hijos están en casa, en su habitación y pueden estar a miles de kilómetros, a través de internet. Para mí internet se ha convertido en la pesadilla de mi vida”, nos cuenta Alberto Aguilar.

Al cierre de esta edición, los padres de Patricia están en Perú, dónde han viajado para reactivar la búsqueda de su hija. También se encuentra en dicho país, en viaje oficial, el Papa Francisco.

Tras todo el revuelo mediático, Patricia habló con la cadena de televisión Tele5 y aseguró que “no estoy vinculada con Gnosis y me marché voluntariamente, porque había problemas en casa”. Además, solicitó su derecho al ‘habeas data’ para proteger su derecho a la intimidad, con lo que sus datos desaparecerían de internet y de los medios de comunicación.

Patricia manifestó firmemente que no quiere hablar con su familia, pero sí dejó una puerta abierta a poderlos recibir “cuando todo esto se calme”.

Infiltrada en una red peligrosa
Su prima Noelia Bru logró contactar con el presunto captor a través de Facebook

Cuando Patricia se marcha de su casa, voluntariamente o no, Noelia trata de hacer encajar las pistas halladas en su habitación para encontrar un hilo del que tirar y llegar al fondo del asunto.

Allí encuentra papeles que la relacionan con un gurú que se autodenomina Príncipe Grudjeff, y que en realidad parece responder al nombre de Félix Steven Manrique y que podría pertenecer a Gnosis, una doctrina esotérica contemporánea, aunque ellos siempre han negado esta vinculación. La falta de datos contrastados es lo que está dificultando la resolución de muchos casos semejantes a éste.

Noelia acaba dando con una cuenta de Facebook de Patricia y, tras crear un perfil falso, logra contactar con Steven, del que se hace amiga en la red social, que en esos momentos tiene como unas 3.000 amigas en Facebook, todas ellas chicas muy jóvenes.

“Tras pedirme algunas pruebas que debían hacerse en el momento, empieza a sospechar de mí y rápidamente me eliminó. Aunque hice capturas de todo lo que pude, eso no fue suficiente. Por fortuna sí que pudimos alertar sobre la menor vasca, de la que finalmente se evitó que huyese”.

En estos momentos es la Interpol la que está investigando qué puede haber de ilícito en este tipo de actuaciones.