Un gran poeta a la sombra de Miguel Hernández

En el recién finalizado 2017 se ha cumplido el centenario del nacimiento del poeta oriolano Manuel Molina, coincidiendo con el 75 aniversario del fallecimiento de Miguel Hernández. La iniciativa de algunas instituciones ha permitido recuperar su vida y su obra

- Escrito el 28 diciembre, 2017, 10:00 am
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Miguel Hernández es, sin duda, el poeta más universal que ha tenido Orihuela en su historia, pero no el único. El 2017 ha sido un año dedicado al conocido como ‘poeta cabrero’, con motivo del 75 aniversario de su fallecimiento. Sin embargo, durante ese mismo periodo de doce meses ha tenido lugar otra efeméride relacionada con otro de los grandes poetas que ha visto nacer el municipio oriolano: Manuel Molina.

Relegado a un segundo plano
Según el director de la Cátedra Arzobispo Loazes de la UA se trata de un genio

Nacido en 1917, Molina coincidió en el tiempo con Miguel Hernández y, aunque su obra es de una calidad indiscutible, el centenario de su nacimiento no ha tenido la repercusión merecida. La conmemoración del Año Hernandiano ha relegado otro acontecimiento importante, como el del centenario de Molina, a un segundo plano.

Es por ello que la Universidad de Alicante (UA), a través de la Cátedra Arzobispo Loazes, el Instituto Azud de Alfeitamí de Almoradí y la Fundación Cultural Miguel Hernández de Orihuela, decidieron unirse para recuperar la vida y obra de Manuel Molina mediante unos actos que se desarrollaron durante gran parte del mes de diciembre.

Grupo la Tahona
El grupo literario y lugar de tertulias la Tahona pudo ser un recuerdo mitificado de Manuel Molina y en realidad tan solo haber sido algo circunstancial

Y es que Molina no sólo destacó por su obra. También fue conocido por una agria polémica que sostuvo con Ramón Pérez Álvarez, compañero de presidio de Miguel Hernández y uno de los organizadores de su funeral. Manuel Molina defendía la existencia de la Tahona como un centro literario neurálgico donde se celebraban tertulias, recitales y encuentros entre poetas y escritores, y creyó firmemente en la existencia de la Tahona como grupo oriolano homogéneo. Él mismo escribió sobre ello como testigo y participante, y llegó a calificársele como el benjamín del grupo la Tahona por ser el más joven de los que frecuentaban el lugar.

Ramón Pérez Álvarez lo desmintió con acritud acusando a Manuel Molina de fantasioso y negó la existencia de la Tahona como grupo literario y lugar de tertulias y actos culturales. Pudo ocurrir que esporádicamente se produjeran esas reuniones, pero Pérez Álvarez insistía en que fue de manera muy circunstancial.

De hecho, las principales biografías de Miguel Hernández han desmontado el mito de la Tahona. Manuel Molina era, por entonces, un adolescente, casi un niño, y asistió en alguna ocasión a alguna de aquellas reuniones esporádicas en el horno de la calle Arriba. Es posible que en su recuerdo mitificara aquel lugar como un punto de encuentro permanente. En cualquier caso, el Grupo de la tahona se ha convertido en un mito.

José Luis Zerón Huguet

“Conocí a Manuel Molina en 1987, con motivo de la presentación del número diez de la revista Empireuma, en el Ateneo de Alicante. Me pareció un hombre amable, educado y atento a las inquietudes de los jóvenes poetas”, recuerda José Luis Zerón Huguet, poeta y escritor oriolano que ha participado en los actos del Centenario de Manuel Molina con una conferencia titulada ‘El gallo crisis y Empireuma. Poesía en Orihuela después del Grupo de la Tahona’.

Después de aquél primer encuentro, coincidió con Molina en varias ocasiones más. Una de ellas en una cafetería de Orihuela, donde lo encontró entristecido. “Me dijo que algunos hernandistas lo acusaban de oportunista en relación a su amistad con Miguel Hernández. Agregó que estaba cansado de que la crítica lo tuviera por un epígono de Miguel Hernández”, recuerda Zerón. También coincidió con él en el fallo del premio Ciudad de Callosa de 1990, “ya que ambos formábamos parte del jurado. Allí lo encontré más susceptible y más dispuesto a defender su poética, que estaba siendo víctima, según me dijo literalmente, de un depredador acoso”.

«Manuel Molina es un poeta estimable que estuvo muy relacionado, y también fue un destacado editor y promotor cultural» J. L. Zerón

Aunque es inevitable las comparaciones entre Miguel Hernández y Manuel Molina, A José Luis Zerón le parece “injusto” identificar en demasía la poesía de Molina con la de Hernández. “La poética de Molina, a pesar de las influencias del autor de ‘El rayo que no cesa’, es lo suficientemente sólida como para ser reconocida más allá de la conexión hernandiana”. “En mi opinión, Manuel Molina es un poeta estimable que estuvo muy relacionado, y también fue un destacado editor y promotor cultural”, destaca Zerón.

Un gran desconocido

Manuel Molina es un gran desconocido para muchos, para otros sigue siendo un poeta que está a la sombra de Miguel Hernández, pero para quienes han seguido su obra y la admiran se trata de un genio. Así es como lo califica el director de la Cátedra Arzobispo Loazes de la UA, Gregorio Canales, una de las instituciones que organizaron los actos del Centenario del poeta. “A mí Manuel Molina me interesa desde el momento que él describió el espacio agrícola que rodea a Orihuela, es decir la huerta con toda su diversidad, tanto cromática como de actividad. Una huerta muy diferente a la que hoy conocemos, por lo cual leer algunas de sus obras es recordar aquellos momentos que quedaron plasmados en su retina y que luego reflejó magistralmente en sus escritos. Esas descripciones sólo puede hacerlas un genio, pues otros autores, de mayor renombre nacional, cuando contemplaron nuestra huerta quedaron desconcertados ante tantas matizaciones de verdes que se entremezclan con los otros colores dominantes, de la tierra y de sus frutos, y no supieron captar la esencia de nuestro paisaje ni de sus gentes”.

La relación de Molina con Miguel Hernandez viene influida por la diferencia de edad, que le impulsa a dejar testimonio en los tres libros que publicó sobre Hernández de una época y un pueblo en donde crecieron ambos. “Y esa fidelidad a la memoria de Miguel Hernández debe, por su autenticidad y vigencia, animarnos a recordarlo más allá de la efeméride del Centenario de su nacimiento”, opina el director de la Fundación Cultural Miguel Hernández, Aitor L. Larrabide. “Manuel Molina representa, en la poesía escrita durante la posguerra, una voz de quienes, como el propio poeta oriolano, sufrieron la derrota tras la Guerra Civil y sus funestas consecuencias, que siguió los pasos líricos y de compromiso de su paisano y amigo Miguel Hernández y escribió una poesía que refleja fielmente la áspera y a menudo desesperada situación política de España”, matiza Larrabide.

Escritores oriolanos

A principios de los años treinta, siendo aún muy joven, Manuel Molina se traslada a Alicante, donde a partir de entonces desarrolla diversas labores profesionales, establece nuevas, y constantemente ampliadas en el tiempo, relaciones personales con quienes, como él, van configurando el mundo de la literatura alicantina de la posguerra y participa activamente, como promotor las más de las veces, en cuantas iniciativas culturales, editoriales o asociativas nacen en la ciudad y en la provincia.

“Orihuela, sus gentes, su juventud y amistad con los jóvenes poetas oriolanos, y la memoria de Miguel Henández (baste recordar su felizmente lograda iniciativa, en unión del escritor Vicente Ramos, de abrir una cuestación nacional para comprar el nicho donde estaba enterrado evitando así que los restos del poeta fuesen arrojados a la fosa común) son temas recurrentes en su literatura; casi el paisaje, la referencia respecto del sentimiento hondo, de la pena existencial por las condiciones del presente para los demás y para sí”, explica Trinitario García Rodríguez, profesor que participó en los actos del Centenario.

Molina, pese a lo limitado de la edición de sus obras, establece correspondencia con la práctica totalidad de los escritores españoles de la segunda mitad del siglo XX, tanto en el territorio español como en el exilio. “Entre la muy extensa lista de sus corresponsales se encuentran, por ejemplo, Vicente Aleixandre, Camilo José Cela, Gabriel Celaya, Blas de Otero, Mª Teresa León y un larguísimo etcétera”, destaca García.

El homenaje a Manuel Molina se suma a otros reconocimientos institucionales, a poetas y escritores oriolanos fallecidos, realizados en los últimos años, como es el caso de Ramón Pérez Álvarez, Carlos Fenoll, Joaquín Más Nieves, Ramón Sijé, Conchita Martínez Marín y Atanasio Díe Marín.