Fervor, arte y tradición se mezclan en Semana Santa

Repasamos las particularidades de algunas de las muchas celebraciones de estos días en los municipios de la comarca

- Escrito el 04 marzo, 2018, 7:00 pm
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La Semana Santa en los municipios de la Vega Baja destaca por su arraigada tradición, aunque en muchas de las localidades fueron los años 90 los que vieron su resurgir.

Almoradí

Se celebra desde finales del siglo XVIII, aunque fue a partir de los años 40 cuando se organizaron las hermandades más antiguas y se crearon otras nuevas. La Hermandad del Sepulcro fue la primera que se organizó como tal, dirigida en su fundación por un sacerdote almoradidense, teniendo todos sus socios, llegada su defunción, opción a un nicho en el cementerio parroquial.

El total de penitentes que suman las diez hermandades existentes alcanza la cifra de 3.000, entre nazarenos, manolas y la corte que acompaña a Jesús Triunfante.El sábado día 24 por la noche, en el teatro Cortés, se realiza una representación sobre la Pasión llamada ´El Mesías`.

Albatera

Hay constancia de la existencia de imágenes en la localidad desde 1752, hecho que demuestra que se trata de uno de los festejos más antiguos y populares de Albatera. En la actualidad, la Semana Santa de esta localidad cuenta con un total de 19 cofradías y Hermandades.

Destaca la procesión del Viernes Santo por la mañana, en ella salen todos los pasos de las distintas cofradías y los nazarenos reparten caramelos en el recorrido. Una tradición ya arraigada es la comida de la Mona de Pascua, que se celebra el lunes después del Domingo de Resurrección y se conmemora con la subida a la sierra.

Algorfa

Es el Domingo de Resurrección, en la procesión del Encuentro, donde se viven los momentos más emotivos. A las reverencias con banderas entre el Señor y la Virgen, le siguen la suelta de palomos por parte de los numerosos palomeros de esta localidad.

Benijófar

En la procesión de Domingo de Ramos los habitantes del pueblo recorren algunas de sus calles con palmas y olivos, recordando la entrada de Jesús en Jerusalén. La tradicional imagen de la borriquilla es sustituida aquí por un animal vivo con una persona montada que representa a Jesús.

Bigastro

Los días más señalados son: Domingo de Ramos con la Bendición de las Palmas y procesión, Vía Crucis del Viernes Santo, y el Encuentro del Domingo de Resurrección.También es de destacar el Lunes de San Vicente y la procesión -Comunión de Enfermos-, que es una tradición que ya ha desaparecido en otros pueblos.

Callosa de Segura

Su tradición data de finales del siglo XIII, cuando sucedió la reconquista de Callosa. Existen documentos escritos del siglo XVI sobre la existencia de la procesión en la noche del Viernes Santo y la del Domingo de Ramos.

´La Pasión` tiene sus orígenes en los ejercicios religiosos de la ´Corona Mortificada`, una antigua representación religiosa-popular que se realizaba en el convento de Padres Franciscanos Alcantarinos Descalzos desde finales del siglo XVI. Se trata de un auto sacramental donde se da vida a los versos escritos por Juan Bautista Pont. A lo largo de quince escenas, y con la intervención de más de 90 actores, se representa la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús. Se celebrará los días 4, 11 y 18 de marzo, a las 17 h y el día 30 a las 11 h, en la Casa de Cultura Reina Sofía.

Un acto muy característico de Callosa durante la época de la Cuaresma es la Procesión de la Bajada de la Virgen de los Dolores, que data del siglo XVIII. El traslado se realiza el viernes 16 a las 12:30 h desde su ermita a la iglesia de San Martín.

También desde el siglo XVIII se realiza el Vía Crucis de Nuestro Padre Jesús y el Encuentro del Calvario. Se trata de un evento singular que tiene lugar el Viernes Santo a partir de la 7 de la mañana. En él se realiza una lectura dramatizada del Santo Evangelio.

Desde 1950 se cita como tradicional la ceremonia de ´Quitarle el manto a la Virgen` el Domingo de Resurrección por la mañana. Se trata del Encuentro Glorioso entre la Virgen de la Portería y el Santísimo en la Custodia y se realiza en la plaza Reina Sofía con la presencia de todas las cofradías con sus estandartes a partir de las 8:50 h. El Caballero o la Dama Portaestandarte retira el manto de luto a la Virgen.

Catral

La manifestación pública de la Semana Santa en la localidad se remonta al siglo XVI. Ya en las primeras décadas del siglo XVII existe constancia de lo más tradicional de la localidad en estas fechas, el ´Canto de la Pasión` en la madrugada del Viernes Santo acompañado por los sonidos lúgubres y ancestrales de las peculiares tubas. Ese día a media mañana, y desde el balcón del Ayuntamiento, se pronuncia el Sermón de la Pasión.

Desde 1990 ha existido mucha actividad en Catral, con la fundación de tres nuevas cofradías (1990, 2001 y 2003) y la Agrupación del Descendimiento. En total participan diez cofradías en la Semana Santa Catralense.

Cox

Posiblemente fue la llegada de la orden de los Carmelitas Calzados, en 1611, a la ermita de Nuestra Señora de las Virtudes, los que fomentaran la representación de la Pasión de Cristo en las calles de Cox. La actual cofradía de la Cruz Penitencial es la heredera de aquella primera procesión, en la que un hombre ataviado con una túnica morada salía por las calles llevando la cruz a cuestas y rememorando las tres caídas en la Vía Dolorosa. Penitentes con velas acompañaban el cortejo.

Durante la Guerra Civil todo el patrimonio procesional desapareció, las imágenes fueron profanadas y quemadas públicamente, fruto del desconocimiento de su gran valor artístico. Con fuerza renovada nacieron nuevas cofradías en la década de los 40, pero de nuevo en los 60 y 70 llega el declive y los desfiles procesionales eran algo simbólico. Como en otras poblaciones de la comarca, la última década del siglo pasado fue clave para el revivir de esta tradición.

Desde 1993 la noche del Miércoles Santo se celebra la procesión del Encuentro en la Glorieta. Allí espera la Virgen a la llegada de Nuestro Padre Jesús Nazareno y San Juan y la Dolorosa, momento en el que alzan los tronos de las tallas.

Guardamar del Segura

Existen datos de que ya en la Edad Media se organizaban actos entre los habitantes de Guardamar, en conmemoración de la Pasión y Muerte de Jesucristo. Las celebraciones pasionarias nacieron con la fundación de “La Ilustre Cofradía del Rosario”, en 1610.

Las escenificaciones al aire libre son un diferencial con otras localidades. Los actores son miembros de las distintas cofradías que dedican parte del año a ensayar las distintas escenas como la Entrada de Jesús en Jerusalén el Domingo de Ramos, Oración del Huerto y Prendimiento el Lunes Santo, El Lavatorio de Pilato el Martes Santo o El Encuentro de la Verónica el Viernes Santo.

Algo característico en la localidad son las bandas de música, ya que casi todas las cofradías poseen la suya propia. Ensayan prácticamente todo el año y participan en certámenes musicales, incluso a nivel nacional.
El Lunes de Pascual la tradición local manda acudir –con la típica mona de Pascua– al Canal del Tío Batiste, donde se entonan canciones tradicionales y se organizan juegos infantiles.

Los Montesinos

Destaca el manto natural que cubre todo el recorrido de la procesión del Santo Encuentro el Domingo de Resurrección. Los 400 metros de ´alfombra floral` están elaborados por restos vegetales y son preparados por los vecinos durante toda la semana.

Torrevieja

Hay noticias que relacionan a Torrevieja con la Semana Santa desde 1807. Ya en el siglo pasado, y después de épocas de mayor y menor esplendor, es en los años 50 cuando crece con mayor fuerza, llegando incluso a tener que pedir prestadas algunas imágenes a la ciudad de Orihuela. En cambio, en la década siguiente, por motivos desconocidos, llega el declive despareciendo por completo todas las procesiones y cofradías, y pasando a un olvido tronos, pasos, imágenes, estandartes, etc.

Recuperada de nuevo en 1981, actualmente tiene como singularidad la integración de cofrades y costaleros de distintas nacionalidades.

Orihuela

Sin duda la Semana Santa más relevante de la comarca, y declarada de Interés Turístico Internacional. Su origen data del siglo XVI; las cuatro cofradías existentes entonces tenían como obligación proveer la cera que se consumía en la Catedral y enterrar a los que se morían desamparados y sentenciados por la justicia. Para realizar estos deberes, tenían una fábrica de cera y pedían limosna en una procesión que se organizaba el Viernes Santo por la tarde.

En 1712, tras el paréntesis de la Guerra de Sucesión, es cuando renace; y a mediados de ese siglo cuando se crean dos nuevas cofradías que alumbran espectaculares tallas de, entre otros, el gran imaginero Salzillo.

Desde mediados del siglo pasado se han ido incrementando las procesiones y el número de pasos, y se han creado nuevas cofradías, habiéndose convertido en un gran punto de encuentro de vecinos y foráneos que acuden hasta Orihuela en estos días.

Convocatoria

Además de sus majestuosas tallas, la Semana Santa oriolana tiene algunas singularidades, como la llamada ´Convocatoria`. Son quienes inician y anuncian la mayor parte de los desfiles procesionales; y se compone de un paso, obra de orfebres de la localidad, y un conjunto musical. En este último destaca una larga bocina negra, un instrumento de sonido grave que requiere de un gran alarde de resistencia pulmonar por parte de quién lo toca, y que sirve de advertencia sobe la cercanía de la procesión.

El Encuentro

En la Semana de Pasión los grupos de cantores, clarines de las cofradías y otros grupos musicales, van recorriendo las calles de Orihuela anunciando la llegada de la Semana Santa. A la una de la madrugada del Domingo de Ramos todas esas agrupaciones musicales finalizan en un tradicional encuentro, que se celebra en la plaza de la sede de la Universidad Miguel Hernández, a la que llegan realizando sus interpretaciones.

Una vez se encuentran todas en dicha plaza se da por inaugurada de forma oficial la Semana Mayor.

La Diablesa

Con este nombre es conocido popularmente el grupo escultórico más antiguo que desfila procesionalmente en la Semana Santa de Orihuela, y también el más simbólico de los existentes. Fue tallado por el escultor fray Nicolás de Bussy, religioso mercedario nacido en el año 1650 en Estrasburgo (Francia). Data de 1695 por encargo del gremio de Labradores, que pagó 800 libras valencianas al artífice, y representa, como su nombre real indica, el Triunfo de la Cruz sobre el pecado y la muerte.

El paso lo compone una esfera armilar de más de un metro de diámetro, sobre la que se sitúa una espesa atmósfera de nubes blancas en las que pululan ángeles-niños, unos de cuerpo entero con atributos de la Pasión en sus manos y otros a los que sólo se les ven los rostros. Corona el conjunto la Cruz, ya vacía, con un sudario que cae de sus brazos. En la base, sentados en el suelo a derecha e izquierda, un esqueleto humano sobre un reloj por el que no transcurre el tiempo, y un demonio con formas de mujer (de ahí la denominación popular de ´La Diablesa`), con una manzana en la mano y cuyas extremidades inferiores se entrecruzan y al mismo tiempo rodean la esfera.

Desfila a hombros en la Procesión del Santo Entierro de Cristo, portada por los costaleros de la pedanía oriolana del Rincón de Bonanza. Por tradición, La Diablesa tiene prohibido entrar a los templos, debido a la representación del demonio que contiene; es por ello que, al llegar a la Catedral, sigue por la calle Mayor mientras el resto de la procesión continua su recorrido por el interior del templo. Será cerca de la plaza Marqués de Rafal cuando se reincorpore y continúe el desfile procesional.

El caracol

Una vez que ha entrado en el Santuario de Monserrate el último paso que participa en la procesión (a excepción de Jueves Santo y Domingo de Resurrección), la Centuria Romana emprende el regreso a su sede (ubicada en la plaza Marqués de Rafal) para proceder a su retirada, popularmente conocida como ´El Caracol`.

Al son de la música van haciendo entrada a la plaza cada una de las secciones de la Centuria. Primero entra la sección de banderines y la banda de cornetas y tambores y unidad de música, haciendo pasillo al resto de componentes; una vez abierto dicho pasillo, hace entrada la sección de la bandera y su escolta, el emperador y el capitán; y termina entrando la sección de lanceros en fila de a uno, describiendo el trazado de la concha de un caracol dentro de la plaza (de ahí su nombre popular); para terminar, saliendo hacia el interior de la sede perfectamente formados en batallón.

Artículo de Manuela Guilabert y Ángel Fernández
Desde los 14 años dedicado a esta profesión del periodismo en la que ha ejercido en todos los niveles, desde corresponsal a editor. En la actualidad es el director de los medios de comunicación AQUÍ.