Casi dos millones de euros darán vida a los antiguos juzgados

En octubre comenzará la obra de reconstrucción del interior del edificio, que cuenta con 2.300 metros cuadrados en tres alturas y que se destinarán a despachos municipales, sedes de concejalías y salas de reuniones

- Escrito el 05 mayo, 2018, 10:00 am
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En un plazo aproximado de algo más de un año, el actual edificio de los antiguos juzgados volverá a tener actividad y ofrecerá una imagen totalmente renovada en su interior. Ya hay presupuesto y proyecto para convertir un espacio cerrado y abandonado, en un lugar que albergará despachos municipales, sedes de concejalías, salas de reuniones, salas diáfanas para el trabajo y, posiblemente, hasta un salón de actos.

Una vez que el equipo de gobierno municipal consiguió los fondos suficientes a través de ventas de parcelas, la concejalía de Patrimonio destinará cerca de 1.900.000 euros a la construcción interior del inmueble, que únicamente conservará su fachada y los pilares internos, a los que habrá que añadir 40.000 euros más para el mobiliario y el resto de actuaciones que permitan que sea un espacio utilizable.

Su puesta en funcionamiento supondrá ahorrar mucho dinero en alquileres

Si los planes del área que dirige Rafael Almagro transcurren con normalidad, en el mes de octubre se iniciarán las obras que permitirán que, en un plazo de nueve meses, Orihuela recupere para uso público un edificio cuyo futuro, no hace mucho, era una incógnita. Además, este proyecto permitirá al Ayuntamiento ahorrar mucho dinero en alquileres de locales que actualmente se están utilizando para albergar oficinas municipales y que, una vez concluyan los trabajos de reconstrucción del interior de los antiguos juzgados, pasarán a estas dependencias.

Licitación y adjudicación de la obra
En el mes de octubre se iniciarían las obras que durarán nueve meses

El primer paso hacia la recuperación total del inmueble, pasa por sacar a licitación el proyecto. Un trámite que la concejalía de Patrimonio pretende poner en marcha en el plazo aproximado de un mes. A partir de ese momento, transcurrirán noventa días más hasta que se licite, por lo que la obra será adjudicada en septiembre y en octubre comenzarán los trabajos.

Al menos esos son los cálculos que se ha hecho el edil del área, Rafael Almagro, si bien recuerda que pueden tener alguna mínima variación, ya que las fechas aportadas dependen “de que se cumplan los plazos, y esta parte siempre es complicada”.

El plazo de ejecución aproximado será de nueve meses, lo que supone que en julio de 2019 podrían estar las obras completamente terminadas y el edificio en condiciones de ser inaugurado para entrar en funcionamiento.

Instalaciones modernas y accesibles
«Se va a derribar toda la zona de dentro, dejando solo los pilares, para hacerla más funcional y cómoda tanto para los trabajadores como para los ciudadanos» R. Almagro

El proyecto que Patrimonio tiene para la recuperación del inmueble se asemeja mucho a lo que sería la construcción de un nuevo edificio. La antigua sede de los juzgados se encuentra en buenas condiciones estructurales como se pudo corroborar en el año 2012, cuando el Colegio de Arquitectos hizo unas prácticas con el inmueble en cuestión, con motivo de la entrada en vigor de la Ley de Inspección Técnica de Edificios. No ocurre lo mismo con su interior, que muestra una imagen desoladora y ruinosa.

Por ello, la intención es “derribar toda la zona de dentro, dejando solo los pilares, para hacerla distinta, más funcional y cómoda tanto para los trabajadores como para los ciudadanos que la visiten para hacer cualquier gestión, y además contará con todos los requisitos de accesibilidad”, adelantó Almagro.

A falta de que salga a licitación el proyecto para su adjudicación, el concejal de Patrimonio ya tiene claro que la construcción debe ir acorde al uso que se le va a dar, que no es otro que el de despachos, atención al público y distintas salas de trabajo.

Consta de planta baja y tres alturas en un total de 2.300 metros cuadrados edificables

La edificación consta de plata baja y tres alturas sobre una parcela de 787 metros cuadrados y 2.300 metros cuadrados edificables. Las tres alturas tienen 614 metros cada una, si bien la planta baja cuenta con tan solo 436 debido a que penetra una parte de la montaña en su interior. En cualquier caso, cuenta con espacio suficiente para dar cabida a las necesidades que actualmente tiene el Ayuntamiento de Orihuela para evitar el reparto de áreas y oficinas municipales en distintos locales alquilados de la ciudad.

Traslado de oficinas y ahorro económico

Una vez terminadas las obras, equipado el interior e inaugurado el edificio, se procederá al traslado de las dependencias de las áreas que desde el equipo de gobierno estimen oportuno. Y es que actualmente son muchos los funcionarios que trabajan en condiciones que no son las más dignas, al tiempo que no se atiende a los ciudadanos en los ambientes más adecuados. “Tenemos muchas instalaciones repartidas en distintos alquileres que tienen diversas carencias de calidad para lo que requiere un Ayuntamiento como el de Orihuela, y con la reapertura del edificio de los antiguos juzgados podremos solventarlo”, admitió Almagro.

Además, supondrá un importante ahorro económico para las arcas municipales, ya que se reducirá en gran medida el pago de alquileres por los locales que actualmente acogen las distintas dependencias. El concejal de Patrimonio no es capaz de dilucidar en cantidades económicas la cuantía que ahorrará el Consistorio, teniendo en cuenta que no todas las oficinas que están en alquiler se trasladarán a la nueva ubicación de propiedad municipal.

En ese sentido, el Ayuntamiento firmó un acuerdo, no hace muchos meses, para el traslado del personal de Urbanismo a un local del Centro Comercial de Ociopía, con un contrato de alquiler para los próximo 10 años. Por ello, esta concejalía en cuestión no se ubicará en los antiguos juzgados y deberá seguir pagando un arrendamiento para sus oficinas.

En este caso, los funcionarios se instalarán en un local de 1.000 metros cuadrados en unas mejores condiciones en relación a las que tienen actualmente, en un establecimiento de 400 metros cuadrados. Pese a ello, el cambio a Ociopía, para mejor, “no supondrá un aumento en el precio del alquiler”, aseguró el edil.

En la actualidad, el Ayuntamiento oriolano paga más de 300.000 euros anuales por el arrendamiento de los distintos locales que albergan concejalías y oficinas municipales ante la falta de espacio en la Casa Consistorial. Por ello, y aun teniendo en cuenta que el área de Urbanismo continuará de alquiler en Ociopía, el descenso del gasto público, con la apertura de los antiguos juzgados, será considerable.

Un convenio que acaba con una demanda histórica

Hace casi trece años que el Ayuntamiento de Orihuela, bajo el mandato de José Manuel Medina (PP), pactó con la Generalitat Valenciana la construcción de un nuevo Palacio de Justicia con fondos municipales, a cambio de la cesión, por parte del gobierno valenciano al municipio de Orihuela, del edificio que hasta ese momento había acogido las dependencias judiciales, así como el pago de la diferencia económica que suponía el coste del nuevo inmueble en relación al valor tasado del antiguo edificio.

Sin embargo, ese acuerdo nunca llegó a cumplirse y ninguna de las corporaciones oriolanas de legislaturas posteriores consiguió hacer entrar en razón a la Generalitat sobre el incumplimiento del pacto y del perjuicio que causaba a Orihuela. Incluso en el anterior mandato, el PSOE, en el gobierno local junto con los Verdes, amenazó al Consell con desahuciar a los juzgados del edificio que en su día construyó el Ayuntamiento si no cumplía con el convenio. Pero ni con esas. Los años seguían pasando y el inmueble de los antiguos juzgados continuaba cerrado y deteriorándose, mientras que el municipio oriolano se veía abocado a gastar 300.000 euros anuales en alquileres para dependencias municipales por no tener espacios en los que albergarlas.

Se convirtió en una de las reivindicaciones más enquistadas de Orihuela hacia el gobierno valenciano, que perecía no tener solución. Sin embargo, y después de muchas negociaciones del actual equipo de gobierno, la Generalitat entró en razón de la mano de su actual presidente, Ximo Puig, y se puso fin a tantos años de lucha con un nuevo acuerdo en diciembre de 2016.

El nuevo pacto
«Vamos a pasar de tener un importante gasto por alquileres, a dejar de tenerlo y a recibir una cuantía económica que nos pagará el gobierno valenciano» R. Almagro (concejal de Patrimonio)

El nuevo pacto alcanzado recogía la cesión al Ayuntamiento oriolano del tan demandado edificio de los antiguos juzgados, así como el arrendamiento anual por diez años para el uso, por parte del Consell, del Palacio de Justicia ubicado en la Plaza Santa Lucía, de manera que durante los cinco primeros años la Generalitat Valenciana pagaría a Orihuela 75.000 euros y los cinco siguientes 125.000 euros. Asimismo, las instituciones acordaron que, dada la necesidad de ampliación de dichas instalaciones, el Ayuntamiento se comprometía a facilitar la cesión de suelo para llevar a cabo la misma, y se recogía la posibilidad de opción a compra por parte de la Generalitat.

Pasó casi un año para que, en noviembre de 2017, se llevara a cabo en un acto público, con la presencia de Ximo Puig, la firma del convenio con la entrega de las llaves de los antiguos juzgados al Ayuntamiento oriolano.

Ahora, casi seis meses después, el concejal de Patrimonio ha anunciado las fechas de licitación y el proyecto para la reconversión del inmueble en dependencias municipales. Además, será este mismo año, cuando Orihuela empiece a cobrar de la Generalitat los 75.000 euros anuales en concepto del alquiler del actual Palacio de Justicia.

“Nos ha llevado nuestro tiempo recuperar para la ciudadanía el edificio, pero era una injusticia que estuviera en manos de la Generalitat y sin utilizar mientras el Ayuntamiento estaba pagando alquileres. Además, daba una imagen de deterioro en pleno casco histórico que no se podía permitir”, expresó Almagro. “Lo conseguimos por medio de la figura de la reversión, y en los próximos meses vamos a pasar de tener un importante gasto por alquileres, a dejar de tenerlo y a recibir una cuantía económica que nos pagará el gobierno valenciano. Creo que hicimos una muy buena gestión”, valoró el concejal de Patrimonio.

Acceso al interior de los antiguos juzgados

El periódico ‘Aquí Orihuela’ ha tenido acceso al interior del edificio abandonado de los antiguos juzgados, antes de que se vuelvan a abrir sus puertas para las obras de su reconstrucción interna. El concejal de Patrimonio, Rafael Almagro, nos ha guiado por todos las plantas y rincones de un inmueble que ha permanecido cerrado alrededor de 13 años y al que muy pocas personas han podido acceder desde entonces.

La primera impresión al cruzar la puerta principal produce desánimo. Un ambiente lúgubre envuelve toda la estancia, recordando que en otro momento hubo vida, actividad, movimiento… Pero todo queda en una tenue y borrosa imagen que se proyecta en nuestras mentes, como si el edificio quisiera hablar para contarnos cómo era su día a día. Se observan todavía las placas indicativas de cada una de las instancias, un ascensor sin uso, del que se le intuye horas de subidas y bajadas, y numerosos restos de utensilios y papeles que nos recuerdan que en otro momento allí se realizaban trabajos de oficina.

No queda ningún mueble que nos haga imaginar la decoración original de los despachos, todo está envuelto en polvo y suciedad, y la sensación de abandono es más que evidente. Accedemos por las escaleras a los pisos superiores y todo lo que observamos nos resulta absolutamente sobrecogedor.

Accedemos de una en una a distintas habitaciones casi como un laberinto en una distribución que no resulta en absoluto cómoda para el cometido de oficinas y atención al público. De ahí que el proyecto de recuperación del edificio contemple rehacer su interior casi en su totalidad.

Sin luz eléctrica, los rayos solares que atraviesan los cristales de las ventanas, envueltos en polvo, nos muestran una imagen todavía más tétrica. Accedemos a las salas de vistas, en las que en otro tiempo fueron juzgados miles de ciudadanos. No hay mobiliario, y sólo una tarima de madera completamente destrozada y unas barandillas, también de maderas, en estado deteriorado, nos recuerda la zona en la que se sentaban los jueces, abogados, fiscales, acusados y testigos, y la delimitación que existía con las bancadas del público.

En pocos meses volverá a tener vida

Poco queda de lo que fue, lo que nos obliga a agudizar la imaginación para hacernos una idea de ello. Pero lo más preocupante es la sensación de inquietud que produce el lugar. Parece como si hubiera tenido que ser abandonado de forma precipitada y con la convicción de que ya nadie volvería a pisar su interior durante muchos años. Tras recorrer todas las instancias, nos dirigimos a la salida. Ya en la calle, intenté asimilar todo lo vivido en el interior del inmueble, y me quedó una extraña emoción a medio camino entre la tristeza y la melancolía

Estar dentro me había dejado la sensación de haber profanado un lugar que durante años guardaba, a puertas cerradas, celosamente su brillante pasado.

En pocos meses, ese mismo lugar volverá a tener vida y comenzará a escribir, con el presente, su nuevo futuro, borrando por completo cualquier huella de lo que fue.