Capítulo 3: Ojo de halcón

Sindulfo tenía los ojos como platos

- Escrito el 04 junio, 2018, 8:00 am
7 mins

¡Otra vez! No puede ser, juraría haber recontado esta mañana 487 euros de la caja, no me lo puedo creer, cada día estoy más despistado, ¡pero si faltan 80 euros! –pensó Sindulfo mientras miraba la caja y sus apuntes de contabilidad-.

Firma en la PDA

Antes de que pudiese reaccionar, una furgoneta de reparto aparcaba de mala manera en el chaflán de su taller. Oyó un silbido:

  • ¡Fffffff! Sindulfo, amigo, aquí te traigo un paquete, ¡Cómo pesa ´macho`! Fírmame aquí en la PDA y arreando, que la ruta hoy se me ha complicado.
  • Siempre con prisas Sergio, déjame un bolígrafo por favor.
  • Pero vamos a ver Sindulfo, aquí no se firma con bolígrafo, anda… pon tu firma con el dedo.
  • ¿Con él quéee? –Sindulfo estaba atónito-. Algún día en vez de venir tú a traerme los paquetes, vendrá un robot –asintió con una mueca de resignación-.
  • ¿A un robot dices? O a un dron… Sindulfo, eres más antiguo que el sol, jajaja –El mensajero soltó una gran carcajada-.

Sindulfo entró rápidamente en su pequeña oficina, abrió apresuradamente la puerta con dos dedos de la mano izquierda, mientras abría el paquete con la mano derecha. Casi se resbala de sus manos, ¡Ay Dios mio! –Sindulfo hizo malabares- lo coge al vuelo, se caen unas piezas embadurnadas de una especie de grasa rojiza al suelo…

Tecnología al servicio del deporte
«Una tecnología que consiste en poder esclarecer los goles ´fantasma`»

¡Olé! ¡Por fin llegaron las nuevas piezas! – Sindulfo estaba tan contento que por poco olvida el partido de la noche con la cuadrilla. Terminó de desempaquetar el pedido, guardó cuidadosamente las piezas mecánicas en el taller, miró la hora, agarró las llaves del coche y marchó al bar donde habían quedado.

  • ¡¡¡¡Gooooooooooooooool!!!! –gritaron todos a la vez desde una de las mesas del bar-.
  • No tíos, que parece ser que no –advirtió uno de ellos a los pocos segundos-.
  • ¡A ver a qué espera La Liga para usar el ojo de halcón, igual que en tenis! –Gritó Sindulfo, que estaba encantado de conocer cada vez más esto de la tecnología, y conocía también los entresijos del VAR, el ojo de halcón, la Fifa y la Liga, y por qué aún no se usaba-.
  • ¿Ojo de halcón? ¿Qué es? ¿Se sacan ahora los ojos? –rio el hombre irónicamente-.
  • ¡Que va hombre! Ojo de halcón es una tecnología que consiste en poder esclarecer los goles-fantasma. Hay cámaras en el campo que registran todos los movimientos y ángulos, y transmiten si ha habido gol en cuestión de segundos.

Lo utilizan mucho también en tenis, para aclarar el bote de las bolas, para saber si ha entrado o no dentro de los límites, verificando la velocidad y hasta la trayectoria. Se controla con una serie de cámaras que se instalan en la pista y que ayudan a resolver dudas en el momento. Decidió grandes partidos, como la gran final del Open de Australia 2017.

  • ¡Pues sí que estás ´puesto` en estos temas, Sindulfo!
El ojo de Sindulfo
«En el tenis ha decidió grandes partidos, como la gran final del Open de Australia 2017»

Sindulfo regresó a casa caminando. Hacía mucho tiempo que no reparaba en los pequeños detalles de su barrio. Han comenzado a crecer algunas flores entre los árboles del paseo principal… una primavera más. Y de repente recordó su problema de caja. ¡Una primavera más y un año más! Cada año peor va mi memoria.

¡Qué bien me vendría tener un ojo de halcón, necesito alguien que controle lo que hago, seguro que he sacado los 80 euros y no sé ni dónde los he puesto!

Aquella mañana sonó el despertador como de costumbre, Sindulfo tomó una ducha, canturreó una vieja canción y llamó a Mario -su empleado– para que abriera el taller y terminara un trabajo pendiente urgente.

Sindulfo llegó 40 minutos después. Dejó su chaqueta sobre la silla, sacó el móvil del bolsillo y se dirigió a la caja preocupado. Mario estaba trabajando en uno de los coches, lo saludó al pasar y Sindulfo llegó a la puerta del pequeño despacho…

Sindulfo tenía los ojos como platos. La caja estaba cerrada; la abrió. Seguían faltando 80 euros y 5 más. Pero una ligera capa de grasa rojiza manchaba el borde de la caja.

Recordó rápidamente las piezas del día anterior, la grasa rojiza que las cubría, y recordó que él no había tocado aquel despacho después de recibir las piezas.

  • Mario, ¿has necesitado algo de dinero para algún pago? ¿Ha venido el ´contra reembolso`?
  • Mario se puso tan nervioso que tartamudeó. Ssssiii Sindulfo, lo siento, llegó ayer pero no te localicé. Y esta mañana también lo necesité, pero llegué antes… ¿cómo lo sabes?
  • Sindulfo rio, no lo pudo evitar. Querido Mario, poco queda de Sindulfo y su DNI electrónico, ahora tengo una nueva tecnología que me dice lo que ha sucedido.
  • ¿Eeeennn serio?
  • Sí –rio escandalosamente– la voy a llamar ´el ojo de Sindulfo`.